

El próximo 19 de septiembre, miles de empresas en México participarán en el Segundo Simulacro Nacional 2026. Sin embargo, realizar el ejercicio sin contar con trabajadores y brigadas debidamente capacitados podría dejar a las organizaciones expuestas a sanciones de hasta MXN $586,000, además de evidenciar fallas en su capacidad para responder ante una emergencia real.
La preparación de los centros de trabajo no puede limitarse a organizar una evacuación durante un simulacro. La NOM-002-STPS-2010 establece obligaciones relacionadas con la prevención y protección contra incendios, así como con la capacitación de trabajadores y brigadas para responder ante situaciones de emergencia.
De acuerdo con hackü, uno de los principales retos para las empresas es lograr que cada trabajador conozca qué hacer antes, durante y después de una contingencia, particularmente en organizaciones con cientos o miles de empleados distribuidos en diferentes turnos, plantas o puntos operativos.
“El principal reto no es organizar un simulacro, sino conseguir que cada persona sepa qué hacer cuando una emergencia ocurre realmente. En operaciones con cientos o miles de trabajadores, especialmente aquellos que no tienen computadora o correo corporativo, la capacitación tradicional puede dejar fuera a una parte importante de la plantilla”, indicó Juan Simón Salazar Arboleda, CEO y cofundador de hackü.
El directivo señaló que las herramientas digitales y las microcapacitaciones pueden ayudar a reforzar los conocimientos de los trabajadores mediante contenidos breves enviados directamente a sus teléfonos celulares.
Según la empresa, un programa de capacitación puede dividirse en contenidos de alrededor de 90 segundos, lo que facilita que los colaboradores reciban información y actualizaciones sin depender exclusivamente de sesiones presenciales.
Pero capacitar al personal es sólo una parte de las obligaciones. Las empresas también deben contar con evidencia que permita demostrar que el proceso se llevó a cabo.
La NOM-002 contempla documentos y materiales como programas de capacitación, certificados, constancias de habilidades, reconocimientos, diplomas, fotografías o videos. A ello se suman las constancias que pueden ser requeridas por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social durante procesos de verificación.
La falta de cumplimiento en materia de seguridad y salud en el trabajo puede derivar en sanciones económicas. El Reglamento Federal de Seguridad y Salud en el Trabajo contempla multas de entre 250 y 5,000 veces el valor de referencia establecido para este tipo de incumplimientos.
Con una UMA de MXN$ 117.31 diarios en 2026, las sanciones pueden ir de aproximadamente MXN$ 29,328 hasta MXN$ 586,550.
“La evidencia de capacitación debe formar parte de la misma estrategia de prevención. Si una empresa tiene trabajadores en diferentes turnos, plantas o puntos operativos, esperar a una capacitación presencial para actualizar a toda la plantilla puede generar brechas difíciles de detectar”, señaló Salazar Arboleda.
El Segundo Simulacro Nacional también será una oportunidad para que las empresas identifiquen qué tan preparados están realmente sus trabajadores y brigadas. Para este año se contemplan cinco hipótesis diferentes de sismo, dependiendo de la región del país, por lo que los ejercicios deberán considerar los riesgos específicos de cada inmueble.
El reto, en ese sentido, va más allá de cumplir con una evacuación ordenada el 19 de septiembre: las empresas tendrán que demostrar que sus protocolos funcionan y que las personas que deberían ejecutarlos saben realmente qué hacer cuando la emergencia deja de ser un simulacro.














