

En 2025, la región de América Latina y el Caribe parió 14 nuevos poseedores de fortunas superiores a los mil millones de dólares; es decir más de uno al mes. Es la región más desigual del mundo, pero, donde la fortuna de la élite con mayor capital ha crecido más que el producto interno bruto de la media regional: 39% versus 2.4%.
Estos datos los revela la OXFAM en su último informe ‘Riqueza sin control, democracia en riesgo’, que se presentará en el Foro de Davos.
Y dentro de un panorama internacional, nuestra región revela una extrema polarización en la distribución de la riqueza que horada, en consecuencia, “los derechos de todos los habitantes y la propia convivencia democrática”.
El factor Slim
Brasil sigue siendo el país que concentra la mayor cantidad de billionaires o multimillonarios (66 personas) que suman la mayor riqueza en la región con u$s 253,196 millones.
Pero, en este exclusivo club hay un empresario que se distingue, el magnate mexicano Carlos Slim. El mexicano sigue siendo el más rico de la región y se mantiene en el lugar 19 a nivel mundial.
A diferencia de los brasileños, donde a pesar de lo concentrado existe cierto balance ‘equitativo’ entre las fortunas aquí, la riqueza del creador de América Móvil, equivalente ella sola a la suma a las otras 19 personas de ‘El club de los mil millonarios’, según la etiqueta de OXFAM
Este análisis de OXFAM es un termómetro necesario en una región donde existe también, una asimetría en el reporte y estudio de los hogares: hay muchísimos más mecanismos y recursos para revisar al detalle los ingresos y el uso de recursos de los hogares más pobres que en el de las mayores fortunas.
“Esto no es casual. Expresa un orden institucional que controla a los pobres y protege la opacidad y los privilegios de los más ricos, subestimando la magnitud de la desigualdad”, agrega el reporte de OXFAM.
Y es aquí donde los poderes comienzan a solaparse, porque no es ninguna novedad que el poder económico deriva (e influye) en el poder político.
Va un ejemplo. La mayor parte de la riqueza de los mil millonarios de América Latina (65%) se concentra en tres sectores: finanzas, telecomunicaciones, y energía (por definición, Slim) y en recursos naturales.
¿Qué tienen en común? Que todos están en sectores muy concentrados, con altísimas barreras de entrada y un poder de mercado capaz de influir en precios, regulaciones y decisiones públicas, “muchas veces ultra liberales y antiderechos”.

No olvidemos que desde hace algunas semanas, Carlos Slim es visitante asiduo de Palacio Nacional y se da por descontado que será el abanderado del nuevo consejo para la promoción de inversiones que impulsa la presidenta Claudia Sheinbaum con otra funcionaria/empresaria como es Altagracia Gómez.
México puede parecerse un tanto a Argentina. Al menos en lo que a política y dinero compete.
El sur también hace olas
El reporte también pone la lupa en otro de los hiper ricos: el argentino Marcos Galperín, el fundador de Mercado Libre.
Su cercanía y defensa al presidente Javier Milei son directamente proporcionales con el crecimiento solo el año pasado de 50% en los beneficios fiscales del gigante del e-commerce, un ‘ajuste a su favor’ que sumó u$s 67 millones en medio de una avanzada agresiva de recortes gubernamentales en políticas sociales, de ciencia, educación y salud.

“Este caso evidencia cómo una empresa con una posición de mercado dominante puede acumular suficiente poder como para influir en la definición de las prioridades fiscales”, agrega el informe.
Solo en los últimos 25 años, las fortunas más grandes de Latinoamérica crecieron 443% mientras que las economías nunca superaron un dígito en promedio.
¿Dónde está el verdadero poder?














