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De acuerdo con previsiones de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), entre mayo y noviembre podrían desarrollarse entre 18 y 21 ciclones tropicales en el océano Pacífico y entre 11 y 15 en el Atlántico. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) advierte que habrá riesgo de inundaciones, fuertes vientos y afectaciones a viviendas y negocios.

Ante este escenario, la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) señala que contar con una póliza vigente puede brindar respaldo financiero frente a emergencias climáticas, especialmente en zonas con alta exposición a inundaciones o tormentas.

¿Cómo funciona el seguro de lluvia?

Con la temporada de lluvias y huracanes en marcha, especialistas del sector asegurador recomiendan revisar las coberturas contratadas para evitar problemas ante posibles daños provocados por fenómenos meteorológicos.

Entre los aspectos más importantes que recomienda verificar se encuentran:

  1. Cobertura por riesgos hidrometeorológicos
  2. Suma asegurada, los montos de deducible y coaseguro
  3. Coberturas complementarias como remoción de escombros, gastos de alojamiento temporal o protección de bienes afectados

Para comercios y pequeñas empresas, también resulta importante revisar si la póliza contempla cobertura por interrupción de actividades o pérdida de utilidades, ya que este tipo de protección puede ayudar a enfrentar gastos operativos mientras se restablecen las operaciones tras un siniestro.

Expertos coinciden en que conocer el alcance real de una póliza y mantener actualizada la información del seguro permite reducir riesgos financieros y responder de manera más efectiva ante eventos climáticos cada vez más frecuentes e intensos.

¿Qué meses son los más lluviosos en México?

El clima mexicano se divide, por lo general, en dos grandes estaciones. Entre mayo y octubre predomina un ambiente cálido y húmedo, acompañado de lluvias intensas generadas por el calentamiento del suelo, frecuentes durante las tardes.

En contraste, de noviembre a abril prevalecen condiciones más frías y secas, con precipitaciones vinculadas principalmente a la llegada de frentes fríos.