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Guardar una vela en el congelador antes de encenderla es un truco casero que se repite con frecuencia. La creencia sostiene que una temperatura más baja podría hacer que la cera se consuma más lentamente y, por lo tanto, extender la duración de la vela.

La National Candle Association (NCA) señala que no se deben congelar las velas. De acuerdo con la organización, manipularlas a temperaturas demasiado bajas puede provocar que se agrieten y pierdan su integridad, lo que puede afectar su comportamiento al momento de encenderlas.

El truco de enfriar las velas antes de utilizarlas circula como una forma de conseguir que duren más tiempo. Sin embargo, especialistas advierten que congelarlas puede afectar la estructura de la cera.

¿Para qué sirve guardar una vela en el congelador?

La práctica parte de una idea sencilla: al enfriar la cera, se busca modificar la velocidad con la que se derrite una vez que la vela comienza a arder. Por esta razón, algunas recomendaciones caseras sugieren colocarla en el congelador durante un determinado periodo antes de encenderla.

La lógica detrás del consejo es que una cera más fría necesitaría más tiempo para alcanzar la temperatura necesaria para fundirse. De esta manera, quienes siguen este truco consideran que la vela podría consumirse lentamente y durar más.

Sin embargo, que una vela esté fría no significa que necesariamente vaya a tener una combustión más eficiente. La velocidad de quemado depende de diferentes factores, entre ellos el tipo de cera, el tamaño y material de la mecha, la forma de la vela y las condiciones ambientales.

¿Qué pasa si se coloca una vela en el congelador?

La National Candle Association establece una diferencia importante entre refrigerar y congelar una vela. Para determinados experimentos, la organización contempla comparar velas que hayan permanecido en el refrigerador con otras a temperatura ambiente, pero advierte expresamente que no deben congelarse.

El motivo es que una temperatura extremadamente baja puede hacer que la cera se contraiga y que la estructura de la vela se vuelva más frágil. Al manipularla en esas condiciones, puede agrietarse o perder parte de su integridad.

Además, la humedad también puede convertirse en un problema. La NCA recomienda que, cuando una vela se coloca en el refrigerador para realizar una prueba, permanezca correctamente envuelta para evitar que la humedad llegue a la mecha, ya que una mecha húmeda puede modificar la forma en que la vela se quema.

¿Cuál es la mejor manera de conservar una vela?

En lugar de recurrir al congelador, la recomendación es conservar las velas en un lugar fresco, oscuro y seco, protegidas de la exposición directa al sol y de fuentes de calor. Estas condiciones ayudan a preservar tanto la cera como las fragancias utilizadas en las velas aromáticas.

Antes de encender una vela, también es importante revisar la mecha. La National Candle Association recomienda recortarla hasta aproximadamente un cuarto de pulgada, equivalente a unos 6 milímetros, para favorecer una llama estable y reducir problemas relacionados con la combustión.

Por eso, aunque guardar una vela en el congelador puede parecer un truco sencillo para hacer que dure más, no es una práctica recomendada. Si se busca conservarla correctamente y utilizarla de forma segura, lo mejor es mantenerla en un ambiente fresco y seco y seguir las indicaciones del fabricante.