La compra de boletos para el Gran Premio de la Ciudad de México 2026, a celebrarse del 30 de octubre al 1 de noviembre, puede convertirse en un riesgo para el bolsillo de los aficionados. Desde 2022, el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México ha recibido 301 reportes relacionados con fraudes en la venta de entradas para eventos masivos, con pérdidas económicas que en algunos casos alcanzan los MXN $345,000 pesos.
El problema se concentra en las plataformas digitales y las redes sociales. Facebook reúne el 49% de los reportes recibidos por el organismo, que alertó sobre la venta de boletos inexistentes, duplicados o falsificados ante la celebración del Gran Premio de México 2026.
En el 96% de los casos reportados, el fraude llegó a consumarse, mientras que el 4% restante quedó en tentativa. Las cifras muestran los riesgos de adquirir entradas a través de vendedores particulares sin verificar su autenticidad, especialmente cuando las ofertas prometen precios inferiores a los del mercado o accesos preferenciales.
Después de recibir transferencias electrónicas o depósitos en efectivo, los vendedores desaparecen o entregan entradas falsas que impiden el acceso.
Aunque en el 53% de los casos las pérdidas fueron de hasta MXN $5,000 pesos, el monto de las afectaciones ha llegado a MXN $345,000 pesos, de acuerdo con los datos del Consejo Ciudadano.
Facebook, principal canal de los fraudes
La concentración de reportes en Facebook coloca a las redes sociales entre los principales puntos de riesgo para quienes buscan entradas fuera de los canales de venta autorizados.
El Consejo Ciudadano recomienda comprar los boletos únicamente en sitios oficiales y verificar la autenticidad de las páginas antes de realizar cualquier pago. También aconseja evitar transferencias anticipadas a cuentas personales de desconocidos y desconfiar de ofertas demasiado atractivas o promociones que presionan al comprador para tomar una decisión inmediata.
La urgencia es uno de los recursos utilizados para concretar estos engaños. Los supuestos vendedores pueden argumentar que quedan pocas entradas o que existe una oportunidad de acceso preferencial para acelerar el pago sin que el comprador compruebe la validez de los boletos.
Ante una posible estafa, el organismo recomienda conservar los comprobantes de pago, las conversaciones con el vendedor y las publicaciones relacionadas con la oferta, pues estos elementos pueden servir como evidencia para reportar los hechos.