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Mientras el mundo entero cree vivir en el año 2025, existe un país que rompe por completo con esa lógica del tiempo. Allí no solo el año es diferente, sino también los meses, los días e incluso la forma de contar las horas.

Se trata de Etiopía, un caso único en el planeta: un país que utiliza un calendario oficial de 13 meses, con un sistema propio que lo deja varios años “atrasado” respecto al resto del mundo.

El país que vive en “otro año”: cómo funciona el calendario de 13 meses de Etiopía. Fuente: Wikimedia

El país que vive con 13 meses y un calendario que “no encaja” con el mundo

El calendario de Etiopia es uno de los más curiosos del planeta. Está compuesto por 13 meses, donde 12 tienen exactamente 30 días y un último mes especial de solo 5 o 6 días.

Esto genera un calendario perfectamente regular, sin las variaciones del sistema occidental. Pero lo más llamativo no es eso: Etiopía no está en el mismo año que el resto del mundo, sino con una diferencia de aproximadamente 7 u 8 años. De hecho, se estima que este país vive en el 2017.

Este sistema no es simbólico ni alternativo: es el calendario oficial del país y se utiliza en documentos, escuelas y la vida cotidiana.

Por qué Etiopía “no está en 2025”: el origen del desfase de años

La explicación está en la historia. El calendario etíope se basa en cálculos distintos sobre el nacimiento de Jesucristo, diferentes a los adoptados por el calendario gregoriano en Europa.

Esto provocó una separación cronológica que se mantiene hasta hoy. Mientras gran parte del mundo sigue el estándar internacional, Etiopía conservó su propio sistema, heredado de tradiciones antiguas como el calendario copto.

El resultado es un país que literalmente vive en otro año, sin que eso afecte su funcionamiento moderno ni su conexión con el mundo.

Por qué Etiopía no está en 2025: el origen del desfase y cómo cambia la vida diaria. Fuente: Shutterstock

Cómo es vivir en un sistema de tiempo totalmente distinto

Más allá del calendario, el cambio es total: el año nuevo etíope se celebra en septiembre y marca un ciclo completamente diferente al occidental.

Incluso las horas del día funcionan distinto. El conteo comienza al amanecer, lo que significa que lo que para nosotros es la mañana temprano, allí puede ser otra hora completamente distinta.

Este sistema sigue vigente porque no es solo una forma de medir el tiempo: es parte de la identidad cultural del país.