En México, dos legisladores presentaron una iniciativa para incorporar en la Ley Federal del Trabajo un mecanismo solidario que permita a los empleados ceder días de vacaciones a compañeros que atraviesen emergencias médicas o familiares.
La propuesta establece reglas concretas, plazos y responsabilidades tanto para trabajadores como para empleadores, y obligaría a las empresas con plantillas mayores a cien personas a implementar el sistema. El debate no es nuevo, pero esta vez llega con un andamiaje legal más detallado y con un antecedente europeo que le da respaldo.
¿Qué dice la propuesta y cómo se construye el “banco de días”?
Los diputados Paloma Domínguez Ugarte y Rubén Moreira buscan modificar la legislación laboral para formalizar la cesión solidaria de vacaciones, conocida en el proyecto como “permuta”. Según el texto de la iniciativa, cada trabajador podría donar únicamente los días que excedan el piso mínimo legal de doce días de vacaciones, de modo que nadie quede sin su descanso garantizado.
Esos días cedidos se acumularían en una reserva colectiva dentro de la empresa. El proceso arrancaría cada enero: durante los primeros quince días del año, el empleador tendría que informar a su plantilla sobre el saldo vacacional disponible, los periodos para tomarlo y la posibilidad de participar en el esquema de donación.
En ese mismo mes, quienes deseen ceder días lo manifestarían formalmente. Una vez integrado el fondo, cualquier trabajador con una necesidad urgente podría solicitar acceso a esa reserva dentro de los cinco días hábiles siguientes a recibir la información. El empleador resolvería la petición e indicaría en qué periodo podrían usarse los días otorgados. La supervisión del sistema quedaría a cargo de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.
Una red de apoyo laboral para enfermedades graves y emergencias familiares
El corazón de la iniciativa es permitir que ningún trabajador tenga que elegir entre conservar su empleo y atender una crisis personal.
El proyecto apunta explícitamente a situaciones como enfermedades graves, accidentes que requieran cuidados prolongados o emergencias familiares que agoten rápidamente el tiempo de permiso disponible.
Por su parte, la limitación a empresas con más de cien empleados responde a una lógica de viabilidad: en organizaciones más grandes, la masa crítica de trabajadores hace posible que el banco de días tenga suficiente volumen para ser útil sin vaciar el descanso de nadie.
Francia ya lo hizo: la Ley Mathys como modelo y el debate que sigue abierto en México
El esquema no se inventó para esta iniciativa. Su referente directo es la denominada Ley Mathys, vigente en Francia desde 2014, que surgió de un caso real: un trabajador agotó todos sus días de permiso mientras cuidaba a su hijo con cáncer, y sus compañeros respondieron donándole los propios.
El hecho conmovió al país y derivó en una norma que regula específicamente la cesión de días cuando un colega tiene un hijo menor de 20 años con enfermedad grave, discapacidad o secuelas de un accidente.
En México, el intento de legislar algo similar no es reciente. En septiembre pasado, la diputada Carina Piceno Navarro ya había presentado una propuesta de alcance similar, lo que muestra que el tema tiene tracción en el Congreso de la Unión, aunque aún no logró avanzar hasta convertirse en ley.
La iniciativa de Domínguez Ugarte y Moreira retoma ese impulso con un diseño más operativo, apostando a que esta vez el debate encuentre la mayoría necesaria para transformar la solidaridad entre compañeros de trabajo en un derecho reconocido y exigible.