

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) localizó los restos de un edificio tolteca de aproximadamente 40 por 80 metros, así como dos lápidas esculpidas con la imagen del dios Tlahuizcalpantecuhtli y un felino, durante trabajos de salvamento arqueológico en la periferia de la Zona Arqueológica de Tula, en Hidalgo.
De acuerdo con el arqueólogo responsable del proyecto, Luis Gamboa Cabezas, el hallazgo muestra cómo grupos asentados tras el declive de Tollan Xicocotitlan retomaron símbolos del antiguo poder tolteca para legitimarse. “En una época en la que el área nuclear de Tula quizá ya no era tan sagrada, las personas de la periferia vinieron al palacio y tomaron los símbolos necesarios para poder decirse y sentirse toltecas”, explicó.
La Secretaría de Cultura del Gobierno de México destacó la relevancia del descubrimiento. La titular de la dependencia, Claudia Curiel de Icaza, afirmó que “cada descubrimiento arqueológico amplía el conocimiento sobre nuestro pasado y fortalece el derecho de las futuras generaciones a conocerlo”, al subrayar la importancia de la investigación científica y el salvamento arqueológico.
¿Qué encontraron los arqueólogos del INAH en la periferia de Tula?
La denominada Estructura II fue descubierta durante las labores de salvamento arqueológico iniciadas en mayo de 2026, como parte de la construcción de una planta de tratamiento de aguas en la colonia 16 de Enero, en Tula de Allende. El edificio habría tenido una extensión cercana a los 3,200 metros cuadrados y presentaba decoración con representaciones de chalchihuites, elementos asociados al poder y la riqueza en la tradición mesoamericana.
- Un edificio tolteca de aproximadamente 40 por 80 metros.
- Dos lápidas con relieves de Tlahuizcalpantecuhtli y un felino.
- Evidencias de que ambas piezas pertenecieron originalmente a la Pirámide B, donde se encuentran los Atlantes de Tula.
- Restos óseos de seis infantes colocados como ofrenda bajo el piso de una vivienda.
- Vasijas, figurillas, punzones de hueso, objetos de cobre, cuentas de concha, sellos y malacates.
- Un fragmento de figurilla pintada de azul con un cánido y un vaso con la representación de una serpiente emplumada.
Los especialistas también señalaron que la lápida del felino ayuda a resolver una incógnita arqueológica documentada desde las excavaciones de Jorge R. Acosta, ya que confirma que la procesión de coyotes y felinos decoraba por completo la Pirámide B y no únicamente uno de sus costados.

¿Por qué este hallazgo es importante para entender la historia tolteca?
Los arqueólogos consideran que los vestigios corresponden a una etapa comprendida entre 1100 y 1521 d.C., cuando Tollan Xicocotitlan ya había perdido su máximo esplendor, pero continuaba siendo un referente político, religioso y simbólico para las comunidades de la región.
Además del edificio y las lápidas, los entierros infantiles y diversos objetos rituales muestran la continuidad de prácticas ceremoniales en la periferia de la antigua ciudad. Incluso, un punzón de cobre presenta características que sugieren un posible uso en rituales de sacrificio.
El INAH informó que todas las piezas son sometidas a procesos especializados de limpieza, registro y conservación, mientras que las estructuras arquitectónicas serán protegidas con geotextil y capas de tierra para garantizar su preservación y permitir futuras investigaciones.















