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Con el Mundial 2026 a la vuelta de la esquina, miles de comerciantes en México podrían estar cometiendo infracciones sin saberlo.
El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) encendió las alarmas: quien use elementos protegidos del torneo sin autorización se expone a sanciones que podrían alcanzar cifras millonarias. Y no, no se salvan ni los negocios más pequeños.
La emoción por recibir el torneo más importante del mundo es completamente válida, pero también puede convertirse en una trampa costosa para quienes no conozcan las reglas del juego.
¿Qué está prohibido exactamente? Esto es lo que el IMPI no quiere que hagas
La autoridad fue contundente al momento de aclarar los límites: el problema no es poner una pantalla para que los clientes vean los partidos. Eso, en términos generales, no representa una infracción.
El verdadero riesgo está en usar el nombre oficial del torneo, los logos, la mascota, los emblemas, los lemas o cualquier imagen institucional de la Copa del Mundo para promover productos, servicios o eventos especiales sin contar con la licencia correspondiente.
En otras palabras: si un restaurante anuncia una “Promoción Copa del Mundo” con el escudo oficial del torneo en sus carteles, redes sociales o menús, ya está pisando terreno ilegal. Lo mismo ocurre si una tienda de ropa imprime la mascota del Mundial en playeras para venderlas sin autorización, o si una cervecería local diseña una etiqueta con los colores y símbolos del evento para asociarse visualmente con él.
La FIFA protege estos elementos de forma estricta y global. No importa si el negocio es una multinacional o una taquería de barrio: la propiedad intelectual no distingue tamaños.
El “ambush marketing” que puede costarte todo
Uno de los principales focos de atención del IMPI durante este Mundial es una práctica conocida como marketing de emboscada o ambush marketing.
Se trata de una estrategia en la que una empresa o negocio intenta capitalizar la enorme popularidad del torneo haciéndole creer al público —de forma implícita o explícita— que tiene algún tipo de vínculo oficial con la FIFA, cuando en realidad no lo tiene y nunca pagó por serlo.
El ambush marketing puede adoptar formas muy variadas y, en apariencia, inofensivas. Un bar que lanza una campaña llamada “La Casa del Mundial”, un gimnasio que anuncia descuentos “en honor a la Selección” usando colores y tipografías similares a las oficiales, o una empresa que lanza un producto “edición especial” evocando el torneo sin nombrarlo directamente: todos estos casos podrían encuadrar en esta categoría.
Lo que busca la norma es proteger a los patrocinadores oficiales que sí pagaron millones de dólares por el derecho de asociar su marca con el evento. Permitir que cualquier negocio se “cuele” gratis en esa conversación haría que esas inversiones perdieran valor, y por eso tanto la FIFA como las autoridades locales actúan con rapidez y firmeza cuando detectan estas prácticas.
Las multas son reales y pueden destruir un negocio: esto es lo que arriesgas
No se trata de advertencias vacías ni de amenazas que quedan en el papel. Los comercios que incumplan las restricciones de propiedad intelectual durante el Mundial 2026 se enfrentan a sanciones económicas que, en los casos más graves, alcanzan montos millonarios. El IMPI tiene las facultades legales para actuar negocio por negocio y de forma individual, lo que significa que nadie queda fuera del radar por ser pequeño, informal o estar ubicado en una ciudad que no es sede.
El proceso puede arrancar con una denuncia de la propia FIFA o de sus representantes legales en México, quienes tienen equipos dedicados a monitorear el uso no autorizado de sus activos durante el torneo. Una vez que el IMPI recibe la queja, puede ordenar medidas cautelares inmediatas: retirada de materiales, suspensión de campañas y, en casos extremos, cierre temporal del establecimiento mientras se resuelve el procedimiento.
La recomendación es clara: antes de lanzar cualquier promoción, decoración, campaña en redes o material publicitario con temática mundialista, hay que revisar con cuidado que ningún elemento usado esté protegido por los derechos de la FIFA. En caso de duda, lo más seguro es consultar con un especialista en propiedad intelectual o directamente con el IMPI.