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A través de un decreto presidencial publicado el 2 de marzo en el Diario Oficial de la Federación, Claudia Sheinbaum ordenó la expropiación de 9.22 hectáreas ubicadas dentro de la Zona de Monumentos Arqueológicos de Toniná, en el estado de Chiapas.

Con esta medida, los terrenos —que hasta entonces permanecían en manos privadas— pasaron de manera inmediata hacia el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que ahora tendrá plena autoridad para gestionar, conservar e investigar uno de los sitios mayas más imponentes del territorio nacional.

La expropiación permitirá al INAH implementar proyectos de conservación, restauración e investigación en Toniná, así como fortalecer el turismo cultural en el Valle de Ocosingo. Fuente: EFE

Un decreto presidencial que cambia el destino de uno de los sitios arqueológicos mayas más importantes

Desde diciembre de 2025, la Secretaría de Cultura y el INAH venían impulsando esta causa bajo el argumento de utilidad pública: la necesidad de que el Estado de México ejerza control real sobre espacios que forman parte del patrimonio de toda la nación. Con la firma de Claudia Sheinbaum, ese proceso culminó en una acción concreta y vinculante.

Lo que hace especialmente relevante a este decreto presidencial es que no se trata de una zona periférica. Toniná es considerada por los especialistas como una de las ciudades mayas que mejor refleja el poderío militar y arquitectónico de la civilización prehispánica en las montañas de Chiapas.

Su acrópolis, construida sobre un basamento piramidal que supera los 70 metros de altura, es una de las estructuras más altas de toda la cultura maya, y su sistema de terrazas escalonadas guarda información arqueológica que todavía no fue completamente descifrada.

Al quedar los terrenos bajo administración del INAH, la institución pública podrá iniciar proyectos de investigación de largo plazo sin las restricciones que imponía la propiedad privada.

La Secretaría de Cultura y el gobierno de Chiapas celebran una medida que promete cambiar el Valle de Ocosingo

La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, explicó que la expropiación fortalece la capacidad del Estado para actuar con criterios técnicos en la preservación, restauración y difusión del sitio arqueológico.

Por su parte, el gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, valoró la medida como una señal del compromiso del gobierno federal con la entidad y con la protección del acervo nacional. Más allá del simbolismo, el mandatario estatal puso el foco en las implicaciones prácticas para la región: el INAH implementará un programa integral de reactivación, que contempla el diseño de una ruta de visita bajo condiciones adecuadas de seguridad y control.

Este punto es clave para las comunidades del Valle de Ocosingo, zona donde se ubica Toniná. Un turismo mejor regulado y con mayor infraestructura no solo generaría ingresos directos en hostelería, gastronomía y servicios culturales, sino que también dinamizaría la economía local de manera sostenida.

El INAH toma posesión inmediata y prepara un plan de conservación

Con la entrada en vigor del decreto, el INAH procedió a ocupar de manera formal los terrenos expropiados. Esta toma de posesión inmediata fue un elemento deliberadamente incluido en el documento presidencial, con el objetivo de evitar vacíos de autoridad o situaciones de incertidumbre jurídica sobre la gestión del área.

A partir de ahora, tiene el mandato y los recursos legales para diseñar e implementar un programa de manejo integral que cubra cuatro frentes fundamentales: la conservación de las estructuras arqueológicas existentes, la restauración de aquellas áreas que presenten deterioro, la investigación científica continua sobre la historia del sitio y su civilización, y la difusión social de sus valores patrimoniales hacia el público general.