Carlos Slim Helú volvió a poner sobre la mesa la discusión sobre la edad de retiro en México, sugiriendo que los adultos mayores permanezcan activos laboralmente hasta los 75 años. Su propuesta responde al aumento de la esperanza de vida y a la presión que esto genera sobre los fondos de pensiones del país.
El magnate advirtió que, de no realizarse cambios estructurales, el sistema de jubilaciones podría enfrentar graves problemas financieros en el mediano plazo. Además, su propuesta incluye un modelo laboral más flexible, diseñado para mantener empleos y salarios sin sobrecargar a los trabajadores.
Por qué Carlos Slim propone elevar la edad de jubilación
Slim argumenta que el aumento de la esperanza de vida en México hace insostenible la jubilación a los 60 o 65 años bajo el esquema actual. Según él, los sistemas de pensiones fueron diseñados para otra realidad demográfica, con menos beneficiarios y más cotizantes.
Actualmente, los trabajadores del IMSS pueden retirarse a los 60 años de forma parcial y a los 65 de manera completa, mientras que en el ISSSTE los rangos van de 56 a 65 años según la modalidad. Mantener estas edades de retiro sin cambios podría comprometer la viabilidad financiera del sistema de pensiones.
El empresario compara la situación con la de Europa y Estados Unidos, donde la longevidad ha obligado a ampliar la vida laboral para mantener sostenibles los fondos de jubilación y evitar déficits fiscales.
Cómo sería la jornada laboral según la propuesta de Slim
Además de extender la edad de retiro, Slim plantea reorganizar la jornada laboral para los adultos mayores. La propuesta contempla trabajar tres días a la semana con turnos de 11 a 12 horas, sumando un total de entre 33 y 36 horas semanales, con enfoque en eficiencia y productividad.
Este modelo permitiría que más personas accedan al empleo formal, distribuyendo mejor la carga laboral sin afectar salarios. La medida también busca generar oportunidades adicionales para jóvenes y nuevos trabajadores en el mercado laboral.
Expertos advierten que este tipo de cambios requiere análisis de salud y bienestar de los adultos mayores, así como ajustes legales para garantizar su implementación segura y equitativa.