

La Cámara de Diputados aprobó por unanimidad una reforma que prohíbe la venta y el consumo de bebidas energéticas dentro de escuelas de educación básica y media superior, tanto públicas como privadas. La medida, ya con media sanción, busca proteger la salud de niñas, niños y adolescentes ante el creciente consumo de estos productos, contrarrestando así sus efectos secundarios en su salud.
El dictamen, avalado con 437 votos a favor, modifica la Ley General de Alimentación Adecuada y Sostenible y fue enviado al Senado para su revisión. El documento advierte que el consumo entre jóvenes “se ha incrementado de manera preocupante en los últimos años, favorecido por su fácil acceso”.

“Se aprueba, en lo general y en lo particular, el dictamen con proyecto de decreto por el que se adiciona un párrafo al artículo 17 de la Ley General de Alimentación Adecuada y Sostenible, en materia de consumo de bebidas energéticas”, sintetizó la Cámara de Diputados.
Adiós al consumo y venta de bebidas energéticas en escuelas: lo que cambia
La reforma establece que las instituciones educativas no podrán permitir la venta ni el consumo de bebidas energéticas dentro de sus instalaciones, una medida que busca garantizar entornos escolares más saludables.
Según el dictamen, incluir estas bebidas dentro del marco legal “contribuye a consolidar un entorno educativo seguro y saludable, evitando la exposición directa de niñas, niños y adolescentes a productos con efectos adversos” para su desarrollo.

Riesgos para adolescentes: la razón detrás de la prohibición
La iniciativa advierte que organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud, OMS, han alertado sobre los riesgos del consumo de bebidas energéticas en menores de edad.
La diputada Leticia Barrera Maldonado explicó que estas bebidas contienen “altas concentraciones de cafeína, azúcar, taurina y otros estimulantes” que pueden provocar problemas cardiovasculares, insomnio, ansiedad y afectar el desarrollo neurológico de adolescentes.















