

En esta noticia
El mar Caribe volvió a ser escenario de un episodio sangriento que reaviva la histórica hostilidad entre La Habana y Washington. Este miércoles, cuatro personas murieron y siete resultaron heridas tras un enfrentamiento armado entre las Tropas Guardafronteras (TGF) de Cuba y una lancha rápida proveniente de los Estados Unidos que ingresó ilegalmente en aguas territoriales cubanas.
El hecho, que tuvo lugar en las inmediaciones de Cayo Falcones, en la provincia de Villa Clara, se produjo en un contexto de extrema fragilidad social en la isla, marcada por apagones masivos y una escasez de combustible que está asfixiando la economía local.
Cuatro muertos en un tiroteo entre tropas de Cuba y una lancha de EE.UU.
Según el informe oficial del Ministerio del Interior de Cuba (MININT), el radar detectó una embarcación sospechosa con matrícula de Florida (FL7726SH). Al intentar identificarla, la unidad cubana —compuesta por cinco efectivos— habría sido recibida con disparos desde la lancha civil.
La respuesta de las tropas locales fue inmediata. El saldo del intercambio de fuego fue letal:
- 4 tripulantes de la lancha estadounidense fallecidos.
- 6 civiles heridos (también de la embarcación infractora).
- 1 oficial cubano herido, el comandante de la unidad interceptora.
Desde La Habana, el mensaje fue contundente: “Cuba reafirma su determinación de proteger sus aguas territoriales”. Sin embargo, para entender este choque, hay que mirar más allá de la versión oficial y analizar el tablero regional.
El fantasma del tráfico de personas y el éxodo cubano
Si bien el gobierno de Miguel Díaz-Canel no identificó aún a las víctimas, este tipo de embarcaciones rápidas suelen estar vinculadas al tráfico ilícito de migrantes. La ecuación es conocida: ante la crisis interna, miles de cubanos buscan salir de la isla, y redes basadas en Florida cobran sumas exorbitantes para recoger personas en puntos ciegos de la costa norte.
Note from the Ministry of the Interior:
— Cuban Embassy in US (@EmbaCubaUS) February 25, 2026
On the morning of February 25, 2026, a violating speedboat was detected within Cuban territorial waters. The vessel, registered in Florida, United States, with registration number FL7726SH, approached up to 1 nautical mile northeast of the… pic.twitter.com/AEmwtAZ4lO
No es la primera vez que esto termina en tragedia. En octubre de 2022, un choque similar en Bahía Honda terminó con el hundimiento de una lancha y la muerte de siete personas, incluyendo a una niña. Cuba suele culpar a la Ley de Ajuste Estadounidense de incentivar estas salidas peligrosas, mientras que desde EE.UU. denuncian la represión y la falta de libertades como el verdadero motor del éxodo.
Crisis energética: el caldo de cultivo
El incidente no se da en el vacío. Cuba atraviesa uno de sus peores momentos económicos desde el “Período Especial” de los 90.
- Apagones: gran parte de la isla vive a oscuras más de 12 horas al día.
- Combustible: EE.UU. mantiene un asedio sobre los tanqueros petroleros que abastecen a la isla, lo que paraliza el transporte y la producción.
- Inflación: los precios de los alimentos básicos son inalcanzables para el salario promedio estatal.
Este escenario genera un caldo de cultivo para que muchos se arriesguen a subir a lanchas rápidas en la oscuridad de la noche, muchas veces sin saber que se dirigen a una trampa mortal en medio de operativos militares.
La Casa Blanca aún no emitió un comunicado oficial sobre la identidad de los fallecidos, pero se espera que este hecho enturbie aún más las conversaciones migratorias que ambos países mantienen a regañadientes.















