

El Congreso de Perú eligió este miércoles 18 de febrero a José María Balcázar como nuevo presidente interino en una sesión que volvió a evidenciar la fragmentación política del país. El legislador de 83 años, vinculado al partido marxista Perú Libre, asumió de inmediato y ejercerá el cargo hasta el 28 de julio, cuando tome posesión el mandatario que resulte electo en los comicios generales del 12 de abril.
La designación se resolvió tras una votación con cuatro postulantes y dos vueltas. En la instancia definitiva, Balcázar obtuvo 64 votos frente a los 46 de la expresidenta del Congreso, María del Carmen Alva. El resultado reflejó acuerdos transversales en un Parlamento donde ninguna fuerza cuenta con mayoría propia y donde la construcción de consensos resulta determinante para alcanzar la mayoría simple requerida.
Abogado y exintegrante de la Corte Suprema de Justicia, Balcázar llegó al Congreso como representante de Perú Libre, la fuerza con la que Pedro Castillo ganó la Presidencia en 2021. Posteriormente se apartó del bloque en medio de diferencias internas. En los días previos a la votación, había señalado que evaluaría un eventual indulto a Castillo, condenado por el intento de golpe de Estado de 2022.
Su trayectoria también registra cuestionamientos. En 2006 fue expulsado de la magistratura por el entonces Consejo Nacional de la Magistratura tras anular una resolución firme de la Sala de Casación. Asimismo, el Colegio de Abogados de Lambayeque dispuso su expulsión por presuntas irregularidades vinculadas a su gestión como decano.

En el ámbito legislativo, generó controversia por su postura frente a la prohibición del matrimonio infantil y por declaraciones públicas sobre el tema. Además, figura como presunto responsable en una denuncia constitucional relacionada con supuestos delitos de cohecho, en el marco de un caso que involucra a la ex fiscal general Patricia Benavides.
Con su elección, Balcázar se convirtió en el mandatario de mayor edad en la historia reciente de Perú y en el octavo jefe de Estado en menos de una década. Su gestión tendrá como eje garantizar la continuidad institucional hasta el traspaso de mando, en un escenario político marcado por la inestabilidad y la cercanía del proceso electoral.















