ELECCIONES

Qué dicen las elecciones de Perú y Ecuador sobre la situación en la región

En Ecuador ganó el liberal Guillermo Lasso, mientras que la sorpresa de las elecciones peruanas es el candidato de izquierda, Pedro Castillo ¿Giro ideológico en la región o voto castigo a los oficialismos?

Como en la segunda vuelta ecuatoriana, todo apunta a que el balotaje en Perú se va a definir entre dos perfiles complemente opuestos: de un lado, el candidato de izquierda, Pedro Castillo (Perú Libre); del otro, la heredera política de su padre, Keiko Fujimori.

Con el 96% de las actas procesadas, la candidata de Fuerza Popular se queda con el 13,3% de los votos, separándose de Rafael López Aliaga (Renovación Popular) y Hernando de Soto (Avanza País) que se disputaban el tercer puesto en un empate técnico con el 11,6%.

Las elecciones en Perú fueron tan parejas que ni siquiera se sabe aún quiénes van al ballotage

Pero mientras las elecciones en Ecuador podrían interpretarse como un referéndum sobre Rafael Correa -la remontada de Guillermo Lasso en segunda vuelta habría sido imposible sin la alineación de votos que tal vez no coincidían con el banquero, pero querían evitar un ascenso del correísmo-, en Perú el surgimiento de candidatos tan disímiles, visibiliza más bien la crisis política y del proceso de desgaste de los partidos. No es casualidad que se hayan presentado 18 candidatos presidenciales y se hayan inscripto 23.

Castillo fue la gran sorpresa de la primera vuelta, escalando hasta la primera posición (19%), cuando días antes la mayoría de las encuestas no lo habían dado ni siquiera en el top 3 de candidatos. Catalogado como el outsider de las elecciones -aunque en realidad viene de las filas del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación del Perú (Sutep)-, Castillo es un profesor rural de origen humilde que vive en Cajamarca, uno de los lugares más pobres de Perú.

Probablemente una de las razones que explica su ascenso inesperado es que ha sabido reunir el apoyo del electorado más pobre, especialmente del interior, descontento con la política peruana.

De hecho, en declaraciones a medios locales, el 'tapado' de las elecciones peruanas dijo hoy el próximo balotaje del 6 de junio será "una competencia entre los ricos y los pobres, la lucha entre el patrón y el peón, entre el amo y el esclavo", en referencia a Fujimori.

Ecuador inicia un giro liberal

También ha sido clave el discurso de Castillo contra la corrupción, uno de los principales motores de la crisis política en Perú, desde el caso Lava Jato que salpicó a cuatro expresidentes (Alejandro Toledo, detenido en Estados Unidos; Alan García, que se suicidó cuando la Policía estaba a punto de llevarlo preso; Ollanta Humala y Pedro Pablo Kuczynski); pasando por el asunto Richard Swing y el Club de la Construcción, que le costaron la presidencia a Martín Vizcarra; hasta el más reciente 'vacunagate' durante el gobierno de Francisco Sagasti, donde casi 500 funcionarios y políticos tuvieron acceso privilegiado a las vacunas contra el Covid-19.

Del otro lado, Keiko Fujimori (13,3%) como segunda candidata, podría calmar a los inversores. "Hago una invocación a ellos que han señalado que creen en un modelo de inversión privada, aquellos que han señalado que no quieren que Perú se convierta en Cuba o Venezuela", dijo Fujimori el domingo por la noche.

Fujimori ya comenzó a tender puentes con el economista De Soto y López Aliaga, ligado al Opus Dei, para sumarlos a sus filas.

Por otra parte, tanto en Ecuador como en Perú, el Congreso promete tener una gran influencia en el rumbo del gobierno, ya que ninguno de los oficialismos contará con fuerza propia y estarán obligados a formar consensos.

Pero, ¿cómo impactan las nuevas elecciones en el mapa regional? Según Daniel Zovatto, director de International IDEA para América latina y el Caribe, la lectura no es izquierda vs. derecha, sino oficialismos vs. antioficialismos.

"Más que una clara tendencia hacia la izquierda o una clara tendencia hacia la derecha, en estas elecciones lo que estamos viendo es un claro voto de castigo contra los oficialismos. Ya lo habíamos visto en el ciclo electoral anterior. En su mayoría, es un voto castigo a quien esté en el gobierno y eso lo que está haciendo es que haya más alternancia y que haya ciclos políticos más cortos", analiza Zovatto.

Descontento con la política, pandemia y el exceso de candidatos, las claves de las elecciones en Perú

Acompañados por la situación económica, Zovatto explica que los gobiernos regionales de principios de 2000 se caracterizaron por períodos largos (la mayoría superaron los 10 años); pero que en los últimos años, en parte la crisis de crecimiento la mayoría de los países latinoamericanos y la baja de los precios en las commodities, los gobiernos tienden a ser más cortos.

Y el coronavirus sólo ha agravado ese escenario: "La pandemia vino a acelerar muchas de estas crisis, aumentó la pobreza, la desigualdad, se han destruido muchísimos empleos, sobre todo los formales... Todo esto está generando un malestar social que ya estaba presente incluso previo a la llegada de la pandemia, con todas las protestas sociales que habíamos visto a fines de 2019", comenta Zovatto.

"Gobiernos que se desgastan rápidamente, sociedades irritadas, democracias fatigadas, partidos político muy endebles... Todo esto hace este caldo de cultivo que de pronto parezcan estos personajes, en determinados momentos, que aprovechan este malestar social", afirma el analista.

En este sentido, alerta sobre los desafíos de gobernabilidad que generan temas de "debilidad institucional y liderazgos mediocres" en una "América latina muy revuelta".

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