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La Agencia Espacial estadounidense (NASA) activó este miércoles un protocolo histórico: la primera evacuación médica completa en los más de 24 años de ocupación permanente de la Estación Espacial Internacional (EEI).
La decisión marca un hito en la gestión de emergencias sanitarias fuera de la Tierra y plantea nuevos desafíos para las misiones de larga duración.
La NASA y una tripulación internacional que debe volver antes de tiempo
La misión Crew-11, lanzada el 1 de agosto de 2024 desde el Centro Espacial Kennedy en Florida, debía concluir a fines de febrero de 2025. Sin embargo, un problema médico surgido en órbita obligó a la NASA a adelantar el retorno en más de cinco semanas.
La tripulación está compuesta por cuatro astronautas experimentados: la comandante Zena Cardman y el piloto Michael Fincke (ambos de NASA), el especialista de misión Kimiya Yui de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), y el cosmonauta ruso Oleg Platonov de Roscosmos.
Aunque la agencia espacial estadounidense no reveló la identidad del astronauta afectado ni detalles sobre su condición médica —amparándose en normativas de privacidad y confidencialidad médica—, confirmó que el cuadro clínico no representa un riesgo inmediato, pero requiere evaluación hospitalaria integral en tierra.
El cierre de la escotilla entre la EEI y la cápsula Crew Dragon está programado para las 17.30 hora argentina (20:30 GMT). Aproximadamente tres horas después, cerca de las 20:30 hora local, la nave se desacoplará del módulo de atraque Harmony.
Desde ese momento, la cápsula Dragon iniciará una trayectoria de desorbitación que se extenderá durante aproximadamente 11 horas. El amerizaje está previsto para la madrugada del jueves 15 de enero frente a la costa de California, en el océano Pacífico, donde equipos de recuperación de SpaceX aguardarán la llegada de la tripulación.
La NASA transmitirá el operativo completo en vivo a través de NASA TV y el canal oficial de YouTube de SpaceX, permitiendo seguir en tiempo real este evento sin precedentes.
Un precedente que cambia las reglas de la exploración espacial
Desde que comenzó la ocupación permanente de la EEI en noviembre de 2000, diversos astronautas experimentaron malestares físicos en órbita: mareos, congestión nasal, dolores musculares y dificultades de adaptación al regresar a la gravedad terrestre. Sin embargo, nunca antes una tripulación completa había abandonado la estación antes del plazo establecido por razones médicas surgidas durante el vuelo.
El 8 de enero, la cancelación abrupta de una caminata espacial prevista encendió las alarmas. Según información oficial, una evaluación médica de rutina previa a esa actividad extravehicular detectó un problema que elevó el nivel de preocupación entre los responsables médicos de la misión.
“En el entorno de microgravedad, una complicación de salud que en la Tierra sería manejable puede volverse más compleja debido a la distancia, las limitaciones de equipamiento médico y la imposibilidad de realizar ciertos estudios diagnósticos”, explicaron fuentes cercanas al programa espacial estadounidense.
Ceremonia de traspaso y nueva configuración de la estación
El lunes pasado, en una ceremonia cargada de simbolismo, el astronauta Michael Fincke transfirió el mando de la EEI al cosmonauta ruso Sergey Kud-Sverchkov. Durante el acto, Fincke expresó: “Les dejamos a todos con mucho trabajo, pero también con mucho conocimiento, sabiendo que realmente lo van a hacer muy bien”.
Con la partida de la Crew-11, la estación quedará temporalmente habitada por una dotación mínima de tres personas: Kud-Sverchkov y su compatriota Sergei Mikayev (ambos de Roscosmos), junto al astronauta de NASA Chris Williams. Esta configuración reducida se mantendrá hasta mediados de febrero, cuando está programado el lanzamiento de la Crew-12 que restablecerá la dotación habitual de siete tripulantes.
Para disipar especulaciones y tranquilizar a la opinión pública, los cuatro astronautas de la Crew-11 aparecieron en una transmisión conjunta desde la estación. La comandante Cardman destacó la cohesión del equipo: “Lo que me sorprendió fue lo bien que esta tripulación se unió como familia para ayudarse y cuidarse mutuamente, y esto incluye en gran medida a nuestros equipos en tierra”.
Sus palabras subrayaron uno de los pilares fundamentales de las misiones espaciales actuales: la coordinación constante entre astronautas en órbita y centros de control distribuidos en Estados Unidos, Rusia, Europa, Japón y Canadá.
SpaceX y la madurez del transporte espacial comercial
El episodio confirmó la efectividad del sistema de transporte comercial desarrollado por SpaceX. La cápsula Crew Dragon, diseñada para permanecer acoplada a la EEI durante períodos prolongados, funcionó exactamente como se planeó: como vehículo de emergencia y retorno rápido.
Desde 2020, cuando la Crew Dragon comenzó a transportar astronautas, SpaceX ha completado más de una docena de misiones tripuladas, consolidándose como el socio comercial principal de NASA tras la jubilación del programa de transbordadores espaciales.
Una vez desacoplada de la estación, la Crew Dragon se alejará a distancia segura antes de encender sus propulsores Draco para ejecutar la maniobra de desorbitación. Esta quema controlada reducirá la velocidad orbital de aproximadamente 27.600 kilómetros por hora, modificando la trayectoria para iniciar el descenso hacia la atmósfera terrestre.
Durante la fase de reentrada, el escudo térmico de la cápsula soportará temperaturas superiores a los 1900 grados Celsius. Posteriormente, un sistema de cuatro paracaídas principales frenará el descenso hasta una velocidad de aproximadamente 24 kilómetros por hora antes del impacto controlado en el agua.
Equipos médicos y de recuperación de SpaceX estarán posicionados en la zona de amerizaje para asistir inmediatamente a los astronautas, con especial atención al tripulante que requiere evaluación médica.