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Huang Kaihong tiene 24 años y se convirtió en una pieza clave de la vida cotidiana de Medog, un remoto condado del Tíbet chino. Es el único repartidor de delivery a tiempo completo de la localidad y, durante sus jornadas más intensas, puede completar hasta 200 entregas. Su trabajo se desarrolla en una zona montañosa donde las lluvias, los caminos resbaladizos y las grandes distancias dificultan los desplazamientos.

Medog tiene menos de 15.000 habitantes y durante décadas permaneció aislado por las dificultades de acceso. Ubicado en las estribaciones del Himalaya, en el suroeste de China, fue el último condado del país en quedar conectado por carretera. En ese escenario, la llegada de un servicio de comida a domicilio abrió una alternativa para los vecinos y una nueva oportunidad para los comercios locales.

Cómo comenzó el servicio de delivery en Medog

La actividad cambió en agosto de 2024, cuando desembarcó Taobao Shangou, la plataforma de reparto de comida del grupo Alibaba, anteriormente conocida como Ele.me. Huang se incorporó a través de un amigo, después de abandonar un empleo en una fábrica de Suzhou, en la provincia de Sichuan, donde trabajaba en una línea de producción.

Es el único repartidor en las zonas remotas del Himalaya donde vive (Imagen: Wikimedia Commons)

Su tarea fue más allá de transportar pedidos. Con ayuda del responsable de la estación de reparto de Nyingchi, recorrió más de 300 establecimientos para explicar el funcionamiento de la plataforma, registrar comercios y cargar sus menús. Cerca de 80 negocios se sumaron a la iniciativa, que permitió construir una red de entregas a domicilio prácticamente desde cero.

Los desafíos de repartir comida en el Himalaya

La geografía convierte cada recorrido en un desafío. A diferencia de las grandes ciudades, donde los repartidores suelen completar entre 40 y 60 pedidos diarios, Huang puede alcanzar los 200 en sus jornadas de mayor actividad. La cifra corresponde a sus días más intensos, no a una cantidad fija que cumpla diariamente.

El impacto también se refleja en los negocios de la zona. Una comerciante local afirmó que sus ventas aumentaron entre un 30% y un 40% tras incorporarse al sistema. Gracias al servicio, los restaurantes pueden llegar a más clientes y los habitantes tienen la posibilidad de pedir comida sin trasladarse hasta los locales, una ventaja significativa en una región donde las distancias y las condiciones del terreno complican la movilidad.