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Corea del Sur dio un paso histórico en materia de defensa militar. La Armada de Corea del Sur formalizó los procedimientos oficiales para iniciar el desarrollo de, al menos, cuatro submarinos de propulsión nuclear de unas 5.000 toneladas, con una posible entrada en servicio después de mediados de la década de 2030.

Una decisión que redefine el equilibrio estratégico en el Indo-Pacífico y genera alarma en las principales potencias militares del mundo.

La iniciativa fue confirmada a través de canales oficiales luego de que la Armada de la República de Corea haya iniciado formalmente el proceso para adquirir submarinos de propulsión nuclear.

Se presentó ante el Estado Mayor Conjunto (JCS) de Corea del Sur un documento de requerimientos que detalla:

  • La necesidad operativa del programa
  • Las capacidades deseadas
  • La cantidad de unidades
  • Los plazos estimados de despliegue.

El documento busca acelerar una iniciativa estratégica que lleva años en discusión y que depende, en gran medida, de la negociación técnica y política de Estados Unidos

Esto marca el inicio de una nueva era para uno de los ejércitos más modernizados y mejor equipados del continente asiático.

Por qué este submarino nuclear cambia todo en Asia

El proyecto no es menor. Un submarino de propulsión nuclear tiene una autonomía operativa muy superior a los de motor convencional: puede permanecer sumergido durante semanas sin necesidad de recargar combustible, lo que multiplica su capacidad de disuasión y proyección de fuerza.

En este contexto, Corea del Sur busca responder a amenazas concretas:

  • La proliferación de submarinos nucleares norcoreanos y el avance de su programa de misiles balísticos.
  • La presencia creciente de la Armada china en el Mar Amarillo y el Mar del Japón.
  • La necesidad de operar con mayor autonomía estratégica frente a sus aliados tradicionales.

Si bien Seúl ya opera una flota de submarinos convencionales de clase KSS-III, la propulsión nuclear representa un salto cualitativo que muy pocos países del mundo lograron concretar.

Así se ve el submarino ROKS Jang Yeong-sil – Clase KSS-III Batch-II, que pertenece a la Armada de Corea del Sur.
Así se ve el submarino ROKS Jang Yeong-sil – Clase KSS-III Batch-II, que pertenece a la Armada de Corea del Sur.Armada de Corea del Sur

Qué implica para el equilibrio global y para Argentina

El desarrollo de este tipo de plataforma requiere tecnología de enriquecimiento de uranio, capacidad de construcción naval de precisión extrema y acuerdos internacionales sensibles, ya que el Tratado de No Proliferación Nuclear establece restricciones específicas sobre el uso militar de la energía atómica.

En este sentido, la decisión surcoreana abre un precedente que otros países, entre ellos Australia con el acuerdo AUKUS, ya empezaron a transitar.

Para Argentina, el tema no es ajeno: el país tiene su propio programa de submarino nuclear ARA San Juan II en carpeta, con tecnología propia desarrollada por INVAP y la Armada Argentina. El avance surcoreano es una referencia directa para los debates de inversión en defensa en la región.

En conclusión, lo que Corea del Sur acaba de oficializar no es solo un programa de armamento: es una declaración de intenciones sobre el tipo de potencia regional que quiere ser en las próximas décadas.