Crisis

Bolivia: Añez tuitea desde la cárcel y asegura que no es una "terrorista"

Negó un golpe de Estado cuando ella asumió la presidencia, tras la dimisión de Evo Morales en medio de una crisis institucional tras los comicios de octubre de 2019. La expresidenta interina también responsabilizó al presidente Luis Arce de su salud.

La expresidenta de Bolivia Jeanine Áñez aseguró hoy que "jamás" fue una "terrorista" y que a fin de 2019 asumió la presidencia de ese país "por sucesión constitucional", y opinó que entonces "no hubo golpe" ni "fraude".

Áñez está actualmente en prisión en La Paz, acusada de sedición, terrorismo y conspiración por su rol en el marco de la crisis postelectoral de 2019, cuando el entonces presidente y candidato presidencial Evo Morales fue intimado a abandonar el país en medio de una crisis política e institucional.

La exfuncionaria agregó que "la dictadura" le imputó delitos que no cometió y dijo que asumió el cargo presidencial "para pacificar Bolivia", según una carta manuscrita que divulgó en Twitter.

De forma paralela, Añez sostuvo que con su detención se cometió un "abuso". "Con mi arresto con más de un centenar de uniformados que llegaron armados hasta los dientes, torturaron a mis sobrinos que solo estaban de visita", dijo y agregó que los agentes de policía "amenazaron" a sus familiares, "personas mayores y niñas que dejaron en estado de 'shock'".

Durante su estancia en prisión, su casa permanece aislada con precintos que pusieron los agentes. En referencia a las citaciones de la Fisaclía que llegaron a su domicilio, Añez dijo que si las autoridades, "a título de buscar 'pruebas'", se han llevado "todo" sería un "robo descarado". 

"No tengo ninguna prueba de terrorismo porque jamás he estado con cosas ilícitas", reiteró la expresidenta de Bolivia, que tildó "montaje" lo que el Gobierno actual "pretende investigar", citó Europapress.

También reafirmó su intención de no abandonar Bolivia, "como lo hicieron en 2019 -en alusión a los dirigentes del partido del expresidente Evo Morales, Movimiento Al Socialismo (MAS)- o los que cobardemente renunciaron por no hacerse cargo de un país en llamas donde sólo se gritaba 'guerra civil'". "Digan si no fueron cobardes", insistió.

Apeló a la empatía del pueblo boliviano, diciendo que tiene "ánimo y firmeza" y prometió "dar lucha hasta el final". "Aquí estoy y aquí estaré hasta que el cuerpo me aguante", "se llevaron mi libertad y ahora atentan con mi salud".

El abogado defensor de la exmandataria, Luis Guillén, informó ayer que Áñez permanece "inapetente" y que su familia busca que un médico privado pueda visitarla en la cárcel. De forma paralela, opinó que está "deteriorada" y que atraviesa "una crisis de hipertensión".

El viernes pasado, la Procuraduría de Bolivia frenó la decisión de un tribunal de La Paz que dictaminó trasladarla desde la cárcel a una clínica sanitaria, para ser atendida por su hipertensión, pero las autoridades penitenciarias habían asegurado que se encontraba "estable". 

El sábado la trasladaron a otro penal que dispone de mayor atención sanitaria y equipamiento, y el ministro de Justicia, Iván Lima, explicó que para garantizar atención a su estado de salud. En este contexto, Añez afirmó que "quieren llevarse" su "salud". 

"El Ministerio de Justica está para velar por los derechos humanos de la señora Añez. Lo que conversamos con la Defensoría del Pueblo y también con los organismos de derechos humanos es que las condiciones que otorga el penal de Miraflores se prestan para dar una mejor atención", argumentó el ministro.

"No confío en los médicos del Gobierno", agregó Añez hoy, y advirtió que "si algo mayor llegara a pasar" con su salud, responsabiliza al presidente de Bolivia, Luis Arce; al ministro de Gobierno, Carlos Eduardo del Castillo; al comandante general interino de la Policía boliviana, Jhonny Aguilera; al ministro de Justicia y a las autoridades del régimen penitenciario.


Tags relacionados

Compartí tus comentarios