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Macron, el candidato sub-40 que se casó con su profesora de la secundaria

Fue durante dos años ministro de Economía de Hollande antes de lanzarse con su propio frente. Está casado con una mujer 24 años más grande que él y ya adelantó que le creará el cargo de Primera Dama.

Macron, el candidato sub-40 que se casó con su profesora de la secundaria

El candidato centrista Emmanuel Macron fue elegido hoy como el nuevo presidente de Francia tras quedarse con la segunda vuelta electoral frente a la postulante de extrema derecha Marine Le Pen.

Macron, de 39 años, se convierte así en el jefe de Estado más joven de Francia desde Napoléon. Este ex ejecutivo parecía destinado a un ascenso constante en las filas del poder francés cuando decidió aplicar sus habilidades como banquero de inversiones al  mundo de la política.         

Desde que optó por hacer las cosas por su cuenta, después de sólo dos años como ministro, ha transmitido un fuerte mensaje contra el poder establecido, que le ha ayudado a erigirse como favorito para ganar la elección presidencial francesa antes de cumplir los cuarenta años.

Aprovechando el desencanto del pueblo con el "status quo", Macron ha prometido sacudir el poder establecido, a pesar de  haber estudiado en prestigiosas escuelas francesas, de hacer una fortuna por intermediar una operación de 10.000 millones de dólares para Rothschild y de formar parte de un Gobierno socialista bajo el mando del presidente Francois Hollande.

Después de Rothschild, se unió al equipo de Hollande en el  Elíseo en 2012 y no pasó mucho tiempo antes de convertirse en ministro de Economía.

Allí criticó las vacas sagradas del "modelo social", como la semana laboral de 35 horas, la protección blindada del empleo y los trabajos de por vida en el servicio público. Macron dice que su ambición es cerrar la brecha entre izquierda y derecha que divide desde hace mucho tiempo a la política francesa.

Cuando dimitió como ministro de Economía en agosto de 2016 para montar desde la nada el movimiento político "En Marche!", muchos críticos lo consideraron, en el mejor de los casos, como una estrella fugaz, con los días contados.

El amor de Macron

Asume sin complejos los 24 años de  edad que la separan de su exalumno y esposo. Guapa, con ese toque de glamour francés, Brigitte Macron es el gran amor y el mayor apoyo del presidente electo de Francia.

De 64 años, esta rubia de ojos azules ha estado siempre junto a su esposo desde que éste dejó el año pasado el cargo de ministro de Economía con la mirada  puesta en el Elíseo.

Bronceada todo el año, adepta a los pantalones ajustados y a los zapatos de tacón de aguja, Brigitte se ha vuelto una habitual de las portadas de prensa del corazón, fotografiada caminando de la mano con su esposo por París o en bañador en las playas del sur de Francia. Y no se cansa de contar su historia de amor improbable.

Cuando conoció a Emmanuel a principios de los años 1990, estaba casada y era madre de tres adolescentes. Tenía entonces 39 años, era profesora de francés y dirigía un taller de teatro en un instituto de Amiens.

Al conocer al futuro presidente, entonces un alumno de 15 años, se sintió “totalmente  cautivada” por su inteligencia.

Emmanuel desafió todos los tabúes y le declaró su amor. “Con 17  años, me declara: hagas lo que hagas, ¡me casaré contigo!”,  cuenta. “Poco a poco venció todas mis resistencias”.

Pero los padres de Macron, médicos, trataron de sacarle la idea  de la cabeza enviándolo a un prestigioso instituto de París. Él no se amilanó. “Tenía una obsesión, una idea fija: vivir la vida que  había elegido con aquella a la que amaba. Y hacer todo lo  necesario para conseguirlo”, explica el político centrista en su libro “Revolución”.

Finalmente, Brigitte Trogneux dejó a su marido banquero y se  casó en 2007 con Macron, con quien se mudó a París.    

Durante la campaña, su entorno la describió como una mujer influyente, que relee los discursos del candidato y no se pierde ningún acto electoral.

Brigitte, “siempre presente y cada vez más. Sin ella, no sería quien soy”, dijo Macron, agarrando a su esposa de la mano ante los militantes entusiasmados la noche en que ganó la primera vuelta de  las elecciones presidenciales.

Macron prometió crear un estatuto oficial de Primera Dama si llegaba al Elíseo y su esposa, abuela de siete nietos, ya tiene claro que quiere dedicarse a la educación y la cultura, especialmente en los barrios periféricos.

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