El "plan sueco" para derrotar al virus sin matar la economía: cómo lo hicieron

El eje de la estrategia sueca ante el coronavirus es apelar a la responsabilidad individual, la distancia social y el aislamiento de los enfermos. Creen que el barbijo genera una falsa sensación de seguridad, y aumentan los reportes sobre "inmunidad de rebaño". Prohíben concurrir a asilos de ancianos.

Aunque entre los países nórdicos, Suecia sea el más golpeado por la pandemia de coronavirus -con 83.958 contagios y 5821 muertos, y 10 millones de habitantes-, hace semanas que se reducen las nuevas infecciones y decesos, mientras persiste en su estrategia inicial: sin ordenar el uso de barbijos ni el aislamiento. 

Tras un repunte de contagios de Covid-19 en el verano boreal, se asentó la tendencia a la baja en infecciones, con menos de dos muertes diariasY en contraste con la segunda ola de coronavirus que azota ahora a Europa, la actual tasa sueca de reproducción del virus por debajo de uno, es buena noticia. 

En Europa tenemos una evolución negativa en varios aspectos, una tendencia al alza en la que Suecia es la excepción. No hay muchos países con una bajada tan pronunciada como la que tenemos ahora , dijo ayer el epidemiólogo jefe de la Agencia de Salud Pública (FOHM), Anders Tegnell.

“La estrategia fue la correcta: proteger a los individuos, evitar la propagación. Lo más discutido y que hicimos diferente en Suecia fue no cerrar las escuelas. Pero ahora hay muchos que piensan que fue acertado , decía días antes el primer ministro socialdemócrata, Stefan Löfven, al principal diario sueco, Dagens Nyheter.

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Ningún país nórdico confinó a su población, pero solo Suecia se desmarcó del cierre general de la vida pública elegido por el resto: aunque con restricciones, mantuvo abiertas guarderías, escuelas, bares, restaurantes y comercios, pero no institutos y universidades.

Cada vez hay más reportes que apuntan a la "inmunidad de rebaño". Kim Sneppen, profesor de biocomplejidad en el Instituto Niels Bohr de Copenhague, dijo  que "hay algunas pruebas de que los suecos han desarrollado un grado de inmunidad al virus que, junto con lo que están haciendo para detener la propagación, es suficiente para controlar la enfermedad."

Un estudio reciente de la Universidad de Estocolmo sugiere que la infección en el 43% de la población podría ser suficiente para la inmunidad de la manada.

¿Y el barbijo?

Actualmente, mientras la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el uso del barbijo como protección en tanto no haya vacuna disponible, Suecia rechaza hacerlo, aunque no descarta que pueda aconsejar su uso más adelante.

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En Suecia, las autoridades sanitarias creen que lo importante es la distancia social, la higiene y el aislamiento de los enfermos y que el barbijo puede crear una sensación de falsa seguridad, si bien puede ser útil como complemento en algunos casos.

A comienzos de agosto, Tegnell, quien es la “cara visible de la estrategia sueca, afirmó que que el país no recomendaría aún el uso de barbijos: lo hizo un día después de que el Karolinska Institutet difundiera que utilizar barbijos de tela puede reducir la propagación del Covid-19 y recomendara utilizarlas para contener la pandemia.

La apelación a la responsabilidad individual está en el centro del modelo, que tiene muchas recomendaciones y pocas prohibiciones, como la de visitar asilos. 

Que más de la mitad de los muertos procedan de asilos, cuando el objetivo central era proteger a los mayores, fue uno de los principales reproches, a las autoridades sanitarias, tanto por la tardanza en prohibir las visitas (se implementó en abril) como por la falta de medios o de personal.

Tegnell admite que las cifras de muertos son “terribles y que hubo errores, apuntando a deficiencias en la atención geriátrica, de personal y material, algo que también reconoció el gobierno, en alusión a la política del anterior Ejecutivo de derecha y a Estocolmo, gobernada por la derecha y la región más afectada.

 

 

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