Cómo es la vuelta a clases en el mundo tras el coronavirus

Un informe sobre la 'nueva normalidad' de las aulas pospandemia.

Mientras en Argentina el ministro de Educación Nicolás Trotta prevé que las clases podrían reanudarse en agosto, los países que superaron el pico de contagios por Covid-19  ya comenzaron un proceso gradual de reapertura de las escuelas, en la mayoría de las casos contemplando un sistema que alterna entre las clases presenciales y virtuales, y bajo estrictos protocolos de distanciamiento social. ¿Cómo fueron las experiencias en distintas partes del mundo?  

Uruguay

A nivel regional, Uruguay fue el primer país en anunciar el reinicio de las clases, que se da en tres etapas: el 1 de junio (para un grupo de escuelas rurales que aún no había reabierto, escuelas especiales y el último año de la secundaria excepto para Montevideo), el 15 (la mayoría de las primarias, excepto en la capital, y el último año de la secundaria para Montevideo) y el 29, el día que se dará la mayor apertura con escuelas y liceos de Montevideo y el área metropolitana públicos y privados. La asistencia será voluntaria mientras dure la emergencia sanitaria y las jornadas escolares no podrán extenderse más de 4 horas diarias.

Europa

En Alemania, el gobierno federal y los 16 estados federados consensuaron un reinicio gradual de las clases a partir del 4 de mayo pasado. Si bien cada estado tiene autonomía para decidir cómo será la vuelta a clases, se optó  por priorizar el regreso escalonado con el objetivo de que para fines de junio y julio, dependiendo del calendario académico de cada estado federado, los alumnos vayan a la escuela al menos un día a la semana.

Si bien esta reapertura abarca tanto a alumnos de primaria como de secundaria, la 'nueva normalidad' alemana exige reducir la cantidad de alumnos en las escuelas (las clases presenciales se reducen al mínimo, con una duración total aproximada de tres horas y sólo a materias troncales); se debe respetar la distancia de 1,5 metros y el uso del barbijo no es obligatorio dentro del establecimiento aunque algunos estados federados promueven su uso en lugares de tránsito como los pasillos o el baño.  

Reuters

En Francia, el gobierno de Emmanuel Macron comenzó la primera fase del desconfinamiento a mediados de mayo, y con ella comenzó una reapertura gradual –y estricta– de las clases que abarcó a cerca de 40.000 establecimientos (entre el 80% y el 85% de todas las escuelas), varios de los cuales tuvieron que dar marcha a atrás tras un aumento en los contagios de coronavirus.

El pasado 3 de junio, Francia inició la segunda fase de reapertura de escuelas: la vuelta a clases presenciales (al menos una vez a la semana) es voluntaria y depende del impacto que haya tenido el Covid-19 en cada región: desde el verde, las zonas menos afectadas, hasta el rojo de lugares como París, por ejemplo.

La distancia social (en el caso de Francia es de un metro) limita a 10 o 15 el número de alumnos que puede haber en una clase y se prioriza el retorno de los estudiantes con discapacidades; los que no pueden estudiar online o tienen riesgo de abandonar; y los hijos de los trabajadores esenciales. 

Italia cerró sus escuelas y universidades el 4 de marzo y, si bien como el resto de Europa el país también entró en un plan de flexibilización de la cuarentena, el premier Giuseppe Conte anunció que no volverán a abrir hasta septiembre, por el riesgo muy elevado de contagio.

El Ejecutivo adelantó que para salvar el ciclo lectivo 2019-2020, todos los estudiantes pasarán de año automáticamente aunque serán evaluados en septiembre, cuando se reanuden las clases presenciales. De hecho, el comité técnico-científico que asesora al gobierno italiano ya preparó un documento con una serie de reglas para el retorno a clases: se deberán reorganizar las aulas para preservar la distancia social de al menos un metro (dos en el caso de los gimnasios); deben limitarse al mínimo las reuniones en espacios comunes así como la presencia de los padres en las instituciones; quienes tengan una temperatura corporal mayor a 37.5° deben permanecer en sus casas; y los alumnos mayores a 6 años deberán usar barbijo en las escuelas. 

Crédito: Reuters

En España, el gobierno de Pedro Sánchez elaboró un plan de desescalada de 4 fases, que se aplicó de manera desigual dependiendo del cuán afectadas se vieron las distintas autonomías de España.

La reapertura de los centros educativos –sólo para los últimos años de la primaria y de la secundaria– se dio con el comienzo de la Fase 2 que en zonas como Andalucía o el País Vasco fue el pasado 25 de mayo, mientras que en Madrid las clases en la primaria se reanudaron este lunes. Como en la mayoría de los países, las clases presenciales son voluntarias y se exige mantener al menos una distancia de 1,5 metros entre cada pupitre, es obligatorio el uso del barbijo en los centros educativos tanto para los alumnos como para los profesores y se establecieron turnos para la salida al patio, con el objetivo de que los estudiantes no coincidan todos en el mismo horario. 

En el Reino Unido, y aunque desde Salud aseguraron que era demasiado pronto, el gobierno del primer ministro Boris Johnson habilitó las clases a partir del 1 de junio tanto para los niños entre los 4 y 7 años como para los que están en el último año de la primaria. Sin embargo, agrupaciones docentes estimaron que la asistencia se mantuvo entre un 40% y un 70%, dependiendo del centro educativo, por el miedo de los padres de enviar a sus hijos de vuelta al colegio.

Crédito: Reuters

Bélgica comenzó su plan de desconfinamiento a principios de mayo y recientemente entró en la tercera fase del plan. Mientras el preescolar comenzó a funcionar desde el 2 de junio, la primaria retomó las clases este lunes 8. Los niños no necesitarán llevar barbijo, aunque si se recomienda el uso entre los maestros y auxiliares cuando no se pueda garantizar la distancia social entre ellos mismos, con los alumnos o con los padres.

Se estimula que los chicos jueguen durante los recreos, aunque deberían tratar de limitar el contacto exclusivamente a sus compañeros de clase. Para los alumnos de secundaria, la reapertura dependerá de las comunidades aunque se incentiva el uso de barbijos, la ventilación de las aulas y la priorización de actividades al aire libre.   

Asia

Después de 10 días sin muertes por coronavirus, China comenzó a abrir sus escuelas progresivamente desde el miércoles 6 de mayo bajo estrictas reglas se seguridad sanitaria: al llegar, los estudiantes deben desinfectarse los zapatos, descartar el barbijo que usaron en la calle y lavarse bien las manos. También están sometidos a controles de temperatura corporal y las aulas fueron reorganizadas para respetar la distancia social. En Wuhan, donde se originó la pandemia de coronavirus, la ciudad decidió priorizar a los alumnos que estaban cursando el último año del secundario.

Crédito: Reuters

Corea del Sur –que sufrió uno de los peores brotes de coronavirus cuando comenzó la pandemia– reabrió sus escuelas el pasado 20 de mayo para los alumnos que están cursando el último año del secundario (casi 500.000), mientras que para el resto de los alumnos se planeó una reapertura gradual que alterna entre clases presenciales y virtuales.

Los estudiantes volvieron a los centros educativos bajo un estricto protocolo que implica controles de temperatura en el ingreso, desinfectantes, reorganización de los pupitres para mantener la distancia social, saludos de codos y lavados de manos. Desde el Ministerio de Educación aseguraron que están preparados para dar marcha atrás en las escuelas donde se constate un aumento de los contagios de Covid-19.  

Reuters

Japón fue uno de los primeros donde llegó el coronavirus y desde febrero recomendaron cerrar las escuelas. Sin embargo, a partir del levantamiento del estado de alarma en 39 de las 47 prefecturas japonesas (Tokio fue una de las excepciones), las escuelas comenzaron a  reabrir escalonadamente a partir del 18 de mayo. Las clases presenciales sólo se dictan por la mañana entre los primeros tres días de la semana ya que el objetivo es acortar la jornada para prevenir la sobrepoblación de estudiantes. Los alumnos pueden asistir a la escuela entre una y dos veces por semana y deben respetar la distancia social. 

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