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JUEVES 13/12/2018
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Aumenta el caos en París y hay más de 1000 detenidos por la protesta

Aumenta el caos en París y hay más de 1000 detenidos por la protesta

Los manifestantes, que se oponen a las políticas del presidente Emmanuel Macron, protagonizaban incidentes en la zona de los Campos Elíseos y los negocios están cerrados. Fueron desplegados cerca de 90.000 policías en todo el territorio francés.

Los "chalecos amarillos" se manifestaban este sábado en toda Francia, en una nueva jornada de protestas antigubernamentales que ya se saldó con más de 1000 detenidos en todo el país, en medio de un dispositivo de seguridad excepcional para evitar nuevos estallidos de violencia.

Las protestas degeneraron en enfrentamientos este sábado en París, donde hubo cientos de detenciones y entraron en acción vehículos blindados por primera vez en la historia de la ciudad, mientras que en provincias las manifestaciones transcurrían en relativa calma. 

Había disturbios en varios puntos de la capital, donde miles de chalecos amarillos protestaban por cuarto sábado consecutivo contra el gobierno de Emmanuel Macron, a quien consideran el presidente de los ricos.

La policía disparó numerosos proyectiles de gas lacrimógeno para hacer retroceder a manifestantes, en una calle adyacente a los Campos Elíseos, cerca del Arco del Triunfo. Alrededor de 1500 personas manifestaban en la célebre avenida, según la prefectura de París.

Algunos intentaron incendiar la fachada del Drugstore Publicis, un establecimiento comercial de lujo ubicado sobre la avenida mencionada, donde la tensión subía a primeras horas de la tarde. Pese a que la mayoría de comercios de la avenida están cerrados y sus fachadas protegidas con tablas de madera, los manifestantes lograron entrar en la tienda antes de ser expulsados por la policía mediante el uso de gases lacrimógenos. 

En toda Francia se desplegaron medidas de seguridad excepcionales, sobre todo en París, donde las escenas de guerrilla urbana del pasado sábado impactaron al país y al mundo. Cerca de 90.000 policías están desplegados en todo el territorio. Además, por primera vez en más de una década, se veían en la capital vehículos blindados de la gendarmería.

Todo el oeste de París, donde se encuentra el Palacio del Elíseo (sede de la presidencia) y la mayoría de ministerios, estaba cubierto de azul, el color de los furgones de la policía. Las patrullas bloqueaban el acceso a las principales plazas de la capital, incluida la de la Concordia, uno de los extremos de la avenida de los Campos Elíseos que va hasta el Arco del Triunfo.

Una mujer resultó herida en la cabeza. En las calles adyacentes al Arco del Triunfo, epicentro de los disturbios del fin de semana pasado, algunos coches fueron quemados. Denis, de 30 años, vino a París desde Caen (noroeste). "¡El objetivo es ir al Elíseo! Hago esto por el futuro de mi hijo, no puedo permitir que viva en un país en el que otros se enriquecen a nuestra costa", dijo a la agencia AFP.

Muchos de los "chalecos amarillos" se manifiestan sin violencia pero algunos se han radicalizado y sobre todo miembros de grupos de extrema derecha y extrema izquierda irrumpen en las protestas y se enfrentan a la policía.

Comercios atrincherados

Cerca del Centro Pompidou, un museo de arte moderno, los blindados apagaron una barricada. Una imagen nunca vista en la "ciudad luz". La Torre Eiffel, el museo del Louvre y numerosas tiendas están cerradas, algo inaudito en el periodo prenavideño.

Las manifestaciones comenzaron el 17 de noviembre en oposición a un aumento de los impuestos a los combustibles, pero en las últimas semanas se ha convertido en una protesta generalizada contra la política económica y social del gobierno.

A media jornada había unos 31.000 manifestantes en toda Francia, de los cuales 8000 se concentraron en París, señaló a media jornada el secretario de Estado del Interior, Laurent Núñez. "Por el momento no ha habido incidentes graves", añadió.

En algunas regiones de Francia, las autoridades prohibieron las manifestaciones, así como la venta y transporte de gasolina, los artificios pirotécnicos y productos inflamables o químicos, para evitar que los manifestantes prendan fuego a las barricadas.

Varias embajadas extranjeras recomendaron a sus ciudadanos residentes en Francia o de visita en la "ciudad de la luz" extremar las precauciones.

Esta ola de manifestaciones comenzó el 17 de noviembre en oposición a un aumento de los impuestos a los combustibles, pero en las últimas semanas se ha convertido en una protesta generalizada contra la política económica y social del gobierno.

Macron cedió esta semana a algunas de las demandas de los manifestantes. Anuló el alza del gravamen a los combustibles, que formaba parte de un plan para combatir el cambio climático, y congeló los precios del gas y la electricidad durante los próximos meses.

Pero estas medidas no han sido suficientes para apagar la cólera del los "chalecos amarillos", un movimiento sin estructura ni dirigentes, que expresa el hartazgo de la clase media por la pérdida de poder adquisitivo.

Más de 1000 personas han sido detenidas en todo el país, entre ellas 581 en París por llevar consigo máscaras, martillos o adoquines. Algunos fueron arrestados a "título preventivo" durante la semana.

Calma en el resto del país

En el resto del país parece prevalecer la calma a pesar de que muchas carreteras y autopistas están bloqueadas desde el inicio de las manifestaciones.

La autopista que conecta París con Burdeos (suroeste) estaba totalmente paralizada después de que un centenar de personas prendieran fuego a palés de madera y a neumáticos.

En la frontera franco-española, los "chalecos amarillos" montaron una barricada selectiva que bloqueaba el paso de los camiones procedentes de España, informó la prefectura de los Pirineos Atlánticos.

En Marsella, 2000 "chalecos amarillos" desfilaban por el centro de esta ciudad del sureste de Francia. "Es la primera vez que me manifiesto. Recibo 1.248 euros de jubilación y son mis cuatro hijos los que me tienen que ayudar", explicaba Sylvia Paloma, de 70 años. 

"Esperamos al señor Macron"

El primer ministro Edouard Philippe recibió el viernes por la noche a una delegación de los llamados "chalecos amarillos libres", un ala moderada de este movimiento que ha instado a la gente a no ir a París este sábado.

"El primer ministro nos escuchó y prometió comunicar nuestras reivindicaciones al presidente. Ahora esperamos al señor Macron", dijo a la salida de la reunión un portavoz del movimiento, Christophe Chalençon.

El presidente, "que no quiere echar leña al fuego", se ha mantenido en silencio toda la semana, en medio de la peor crisis de su presidencia. Está previsto que hable la próxima semana.

El viernes por la noche se reunió durante cerca de una hora con unos 60 gendarmes de un escuadrón movilizado en los Campos Elíseos.

En las redes sociales proliferan los llamados a la dimisión de Macron, cuya popularidad se ha derrumbado, con apenas 23% de aprobación tras año y medio en el poder. Otros sectores se han sumado a la movilización antigubernamental, sobre todo los estudiantes, que han participado en protestas empañadas por enfrentamientos con la policía.

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