Líbano tendrá que hacer reforma económica para recibir más ayuda externa

Un sacerdote en misa, una anciana tocando el piano, una novia posando en fotos: la cotidianeidad estalló en tragedia en Beirut, que ahora también teme una escalada de infecciones de coronavirus. Macron condiciona más ayuda internacional a reformas económicas y a acabar con la corrupción. 

Beirut el 5 de agosto a las 18 horas: un sacerdote oficiando la ceremonia religiosa en una iglesia. Una novia con su vestido blanco posando para su álbum de fotos en su amada Beirut. Una mujer limpiando el hogar junto a una niña que juega. Un entrevistado en televisión, hablando atentamente a cámara. Todas escenas de la vida cotidiana en la capital de Líbano, instantes previos a las explosiones en el puerto que por su onda expansiva, devastaron la capital. 

Muertos: 145. Heridos: más de 5000. Sin techo: quedaron 250.000 personas. Son los primeros números del desastre que precipitó la explosión de 2750 toneladas de nitrato de amonio, que estaba almacenado de forma precaria en el puerto. Pero las cifras -con la tragedia representada en números- recién comienzan. 

Y hay otro peligro; el coronavirus: pocas horas antes de las epxlosiones, el gobierno había anunciado una nueva cuarentena para frenar la reciente curva ascendente de contagios del Covid-19: hasta hoy registra 5672 infectados y 70 muertos pero temen cifras mucho mayores por la falta de testeos masivos, y ahora también, por la gente hacinada que perdió su vivienda.

En tanto, el presidente francés, Emmanuel Macron, llegó hoy a Líbano, donde prometió contribuir a organizar la asistencia internacional al tiempo que condicionó los esfuerzos a que el gobierno libanés implemente reformas económicas y aborde la corrupción.

"Si no se llevan adelante reformas, el Líbano continuará hundiéndose", dijo Macron luego de ser recibido en el aeropuerto por el presidente libanés, Michel Aoun. "Lo que también se necesita aquí es un cambio político. Esta explosión debería comenzar una nueva era", sostuvo.

Vistiendo una corbata negra en señal de luto, Macron recorrió el lugar de la explosión y las calles destruidas de Beirut donde multitudes enardecidas exigían el final del "régimen" de la jerarquía política del Líbano, a la que acusan de corrupción y de provocar un desastre en el país.

La incapacidad del gobierno para controlar los gastos, el aumento de la deuda y la corrupción endémica llevaron a los donantes occidentales a exigir reformas. Los estados árabes del Golfo Pérsico que alguna vez ayudaron al Líbano se opusieron al rescate económico de una nación que, según dicen, está cada vez más influenciada por Irán y por su aliado local, el movimiento Hezbolá.

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