Innovación

Por qué Microsoft eligió a Buenos Aires para su evento más importante y qué planes tienen

Durante dos días, Buenos Aires fue una de las sedes presenciales del encuentro anual de desarrolladores de Microsoft. Más allá del medio centenar de anuncios sobre tecnologías y nuevas herramientas que realizó el mismo Satya Nadella, la agenda de presentaciones y entrenamientos fue distendida y no lineal.

Es verdad, siempre hay un sentimiento de "retorno a las raíces" cuando uno visita en vivo alguno de los grandes encuentros anuales de Microsoft, sobre todo si la convocatoria apunta a desarrolladores. Tal vez el desafío más grande fuera convertir el subsuelo del Hilton de Buenos Aires en un espacio deslumbrante y descontracturado. O, mejor aún, en un cúmulo de espacios de experiencia, donde los sillones de mimbre, los almohadones, las macetas con plantas, las pantallas (grandes y pequeñas), los pizarrones, las mesitas, los asientos de apariencia industrial, los boxes para los streamers y las medidas contra el COVID-19 tenían que ser dispuestos para fluir en la misma dirección que ese mensaje de "retorno a las raíces", pero con una vuelta de tuerca, una evolución.

Espacios deslumbrantes, descontracturados y diversos. Porque apenas arribamos ya estaban ahí los chicos de SocialMente (una iniciativa que ayuda a fomentar la neurodiversidad, habilitando la integración de personas con trastornos del espectro autista) para recordarnos a su modo que estábamos en las vísperas del cumpleaños de la Patria, y para regalarnos la tradicional cinta celeste y blanca. Más cerca del centro neurálgico del Microsoft Build 2022, allí donde en cualquier otro evento social podría haber un prestidigitador o un caricaturista para animar la velada, Lolo programaba en javascript para crear ilustraciones sobre una pantalla. Líneas, códigos y figuras en un panel, y código puro y duro del otro, con la asistencia de alguna que otra librería de figuras para simplificar el proceso.

Este año, Microsoft Build abrazó el formato híbrido, con eventos presenciales en unas pocas locaciones regionales privilegiadas: Estados Unidos, Alemania, Francia, Japón, Reino Unido y la Argentina. En la previa (los grandes anuncios del CEO de Microsoft, Satya Nadella, arrancarían recién al mediodía del 24 de mayo, hora de Buenos Aires) el público desarrollador asistió a presentaciones sobre GitHub y ciberseguridad, evacuó las dudas sobre arquitectura en diálogo directo con los ingenieros locales o compitió en el Forza Horizon 5 en el stand de Xbox, entre otras propuestas. La oferta de contenido temático específico llegaría después, en un menú de charlas y entrenamientos que podía ser recorrido a piacere de los participantes, durante la tarde del 24 de mayo y el 25.

La muy esperada transmisión de Nadella, apenas opacada por algunas interrupciones atribuibles a la infraestructura local de banda ancha, contó con el factor multiplicador de ocho streamers, quienes desde sus puestos de transmisión en vivo le dieron color propio al mensaje para el público regional. El medio centenar de anuncios tuvo tres ejes principales: el impulso del citizen developer y la apuesta al low code / no code, con herramientas como Express Design y Power Pages, dentro de la oferta de Microsoft Power Apps; la utilización de IA en el proceso de desarrollar aplicaciones (con "copilotos" o agentes digitales capaces de entender lo que dice el código y completarlo, para crear funciones, procesos y lógicas); y dispositivos y herramientas inteligentes para potenciar y hacer más colaborativa la programación. Esto último de la mano de lanzamientos como Microsoft Dev Box (que permite aprovisionar estacones de trabajo virtuales desde la nube, con todo lo que el desarrollador requiere); el proyecto Volterra (hardware compacto y extensible con capacidades de IA, basado en ARM, con procesadores Qualcomm Snapdragon y una unidad de procesamiento neuronal ó NPU); o la nueva Live Share sobre Teams (que permite compartir algo más que pantallas, llevando la interactividad sobre un determinado proyecto al siguiente nivel).

Más de cincuenta anuncios y la misma sensación de maravilla para quienes desde la industria de desarrollo de software y sus aledaños (quienes crean sus propias herramientas sabiendo muy poco de programación) están moldeando lo que el mundo necesita que construyan.

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