En esta noticia

En apenas tres años, Nvidia pasó de ser una empresa de videojuegos a convertirse en el motor de la revolución tecnológica más grande de la historia. Gracias a sus chips para inteligencia artificial (IA) sus ingresos superan los 200.000 millones de dólares anuales y sus acciones generaron fortunas que pocos activos en la historia bursátil pueden igualar. Y este lunes 1 de junio fue una nueva jornada histórica: la acción superó los 220 dólares impulsada por anuncios explosivos en la feria Computex 2026.

Este lunes, Jensen Huang, CEO de Nvidia, subió al escenario del Taipei Pop Music Center para dictar la keynote de apertura del Computex 2026 y lo que anunció superó las expectativas más ambiciosas del mercado. En consecuencia, la acción de Nvidia trepó más del 6%, tocando los 224 dólares, en una jornada en la que el S&P 500 prácticamente no se movió (+0,02%) y el Nasdaq apenas avanzó un 0,1%. El movimiento fue, en palabras de los analistas, casi enteramente atribuible a la compañía.

Los tres anuncios que hicieron volar a Nvidia

El salto de Nvidia en Wall Street no es meramente especulativo, sino que tiene bases en anuncios tecnológicos concretos:

RTX Spark: la PC reinventada

Nvidia presentó el RTX Spark, un superchip que marca su entrada oficial al mercado de computadoras personales. Desarrollado en asociación con Microsoft, Huang lo calificó como “la mayor reinvención del PC en 40 años”.

El dispositivo está diseñado para correr agentes de IA locales, creación de contenido y gaming en laptops delgadas y PCs de escritorio compactas. Dell, HP, Lenovo, Asus, Acer y MSI lanzarán los primeros equipos este año, mientras Adobe anunció que está rehaciendo Photoshop y Premiere Pro para aprovechar esta nueva arquitectura.

El chip Nvidia RTX Spark potenciará computadoras de escritorio y notebooks.

Vera CPU y Vera Rubin: el futuro de los centros de datos

Nvidia confirmó que su plataforma de nueva generación Vera Rubin entró en plena producción. Con siete chips personalizados, seis billones de transistores, más de 18.000 componentes en una sola placa y más de 1,3 millones de componentes en total, Vera Rubin representa el estándar de próxima generación para infraestructura de IA. Los primeros envíos comienzan este año.

En paralelo, Vera CPU, un diseño de 88 núcleos fabricado en proceso de 3nm de TSMC, fue presentado como el primer procesador de Nvidia diseñado específicamente para cargas de trabajo de IA agéntica, apuntando a un mercado total estimado en 200.000 millones de dólares. OpenAI, Anthropic y SpaceX serán clientes pioneros, junto a los principales proveedores de nube.

La “sorpresa” anunciada

En uno de los momentos que más expectativa generó entre los inversores, Huang fue más allá de sus propios anuncios y deslizó una frase que encendió la imaginación del mercado: “El segundo semestre de este año va a ser muy, muy ocupado con Grace Blackwell, Vera Rubin, y tenemos un nuevo producto sorpresa que todavía no le contamos a nadie”.

La promesa abierta de un producto no revelado, combinada con la confirmación de que los tiempos de ensamblaje del rack Vera Rubin se redujeron drásticamente, reforzó la confianza inversora en la capacidad de ejecución de la empresa.

Jensen Huang, CEO de Nvidia.Fuente: ShutterstockShutterstock

El efecto dominó en los competidores

La entrada de Nvidia al mercado de CPUs para PC tuvo consecuencias inmediatas en la competencia. Las acciones de Intel y AMD, los actores más directamente amenazados, cayeron en los primeros tramos de la sesión. Las de Qualcomm también sufrieron presión.

En contraste, Microsoft, socio estratégico en RTX Spark, se trepó con fuerza. Arm Holdings, cuya arquitectura es la base del nuevo chip de Nvidia, también subió: la noticia de que el nuevo procesador de IA para PC de Nvidia está basado en tecnología ARM multiplicó el interés de los inversores en la empresa.

Nvidia también publicó una hoja de ruta multi-generacional para la plataforma RTX Spark que se extiende hasta 2030. El mensaje para el ecosistema fue claro: este no es un experimento puntual sino un compromiso a largo plazo con el mercado de PC.

Nvidia, el gigante que nadie esperaba

Fundada en 1993 por Jensen Huang junto a Chris Malachowsky y Curtis Priem en Sunnyvale, California, Nvidia nació para diseñar unidades de procesamiento gráfico (GPU) destinadas a los videojuegos. Durante casi tres décadas, esa fue su identidad. Sin embargo, a partir de 2022, una revolución silenciosa cambió su destino para siempre: la inteligencia artificial generativa.

El lanzamiento de ChatGPT en noviembre de 2022 desató una carrera global por el poder de cómputo necesario para entrenar y ejecutar modelos de lenguaje masivos. Y Nvidia tenía, con años de ventaja, exactamente lo que el mundo necesitaba: sus chips GPU, diseñados originalmente para renderizar gráficos en 3D, resultaron ser la herramienta perfecta para ejecutar las operaciones matemáticas paralelas que demanda la inteligencia artificial.

Nvidia diseña y comercializa semiconductores: no los fabrica físicamente, sino que los diseña y los encarga a plantas especializadas como TSMC en Taiwán. Sus productos estrella son las GPU de la serie H100, la plataforma Blackwell, y la inminente Vera Rubin, que constituyen el estándar de facto en la industria de la inteligencia artificial.

La clave de su ventaja competitiva no reside únicamente en el hardware. A lo largo de los años, Nvidia construyó CUDA, un ecosistema de software que permite a los desarrolladores escribir programas optimizados para sus chips. Este ecosistema, con millones de líneas de código, bibliotecas y herramientas, creó una dependencia estructural: cambiar de proveedor de chips implica reescribir enormes volúmenes de software, un costo que pocas empresas están dispuestas a pagar. CUDA se convirtió así en uno de los fosos defensivos más sólidos del mundo tecnológico. El resultado es contundente: en 2025 Nvidia capturó el 86% del mercado global de aceleradores de IA.

Las industrias que dependen de Nvidia

La lista de sectores que orbitan alrededor de sus chips es vasta y sigue creciendo. Los grandes proveedores de nube como Amazon Web Services, Microsoft Azure, Google Cloud y Oracle son sus principales clientes.

Pero la demanda se extiende mucho más allá: la industria automotriz y el segmento de vehículos eléctricos y autónomos depende de Nvidia DRIVE; el sector salud utiliza sus chips para acelerar el descubrimiento de fármacos y el modelado de proteínas; el sector financiero los emplea para detección de fraude y modelos cuantitativos; los gobiernos de países como Dinamarca y Japón construyeron supercomputadoras soberanas con hardware de Nvidia; y las universidades los usan para simulaciones climáticas y física de partículas.

A eso se suma ahora el mercado de PCs: con el RTX Spark, Nvidia apunta a convertir cada computadora personal en una estación de trabajo de IA, llevando su ecosistema al bolsillo —o a la mochila— de millones de usuarios. Jensen Huang lo resume con una metáfora que se ha vuelto icónica: si la primera revolución industrial fue la era de la electricidad, esta es la era de las “fábricas de inteligencia”. Y Nvidia diseña las máquinas que producen esa inteligencia.

Nvidia sorprendió con una fuerte suba en Wall Street.

La “fábrica de millonarios”: una historia de fortuna acumulada

Quien hubiera invertido u$s 10.000 en acciones de Nvidia a comienzos de 2019 habría acumulado, para mediados de 2024, un patrimonio cercano al millón de dólares. Jensen Huang se convirtió en uno de los hombres más ricos del mundo.

Los empleados con opciones sobre acciones vieron su patrimonio multiplicarse decenas de veces. En Estados Unidos se habla de los “Nvidia millionaires”: trabajadores que se retiraron anticipadamente gracias a la revalorización de sus paquetes accionarios.

La historia bursátil de Nvidia puede dividirse en dos grandes etapas. La primera, de 1999 hasta 2022, fue la de una empresa tecnológica sólida pero sin el protagonismo que vendría. La segunda etapa comenzó a mediados de 2022 y se aceleró con fuerza en 2023, cuando Nvidia presentó una guía de ingresos que triplicaba las expectativas del mercado y el precio de la acción se disparó un 25% en un solo día.

Desde entonces, el recorrido fue ininterrumpido: de unos 40 dólares (ajustado por el split posterior) a superar los 140 dólares en 2024, marcar un máximo histórico de 150 dólares a fines de octubre de ese año, y llegar a los 200 dólares a comienzos de mayo de 2026. El 1 de junio de 2026, tras el Computex, la acción cotiza en torno a los 224 dólares, con una capitalización bursátil de 5,41 billones de dólares, posicionando a Nvidia entre las dos o tres empresas más valiosas del planeta. Recordemos que el cierre previo, el 29 de mayo, había sido de 211,14 dólares.

Las últimas inversiones y movimientos estratégicos

En los últimos meses, Nvidia aceleró una estrategia de expansión que va mucho más allá de vender chips. En diciembre de 2025, la compañía cerró la adquisición de activos de Groq, especializada en inferencia de IA, por aproximadamente 20.000 millones de dólares, la operación más grande en su historia. En septiembre de 2025, anunció una inversión de 100.000 millones de dólares en OpenAI, expandiendo su participación en la empresa detrás de ChatGPT. La compañía también incrementó en 80.000 millones de dólares su programa de recompra de acciones y multiplicó por 25 su dividendo trimestral.

En paralelo, Nvidia profundiza su apuesta por la robótica industrial y el vehículo autónomo, sectores que Jensen Huang señala como la próxima gran ola de crecimiento bajo el concepto de ‘physical AI’: inteligencia artificial aplicada al mundo físico. Y ahora, con el RTX Spark, suma un frente completamente nuevo: el mercado de PCs de consumo masivo, donde Intel y Qualcomm han sido hasta ahora los únicos jugadores relevantes.

Nvidia hizo millonarios a inversionistas y empleados de la compañía.

Las perspectivas para Nvidia: ¿hasta dónde puede llegar?

Wall Street sigue apostando fuerte por Nvidia. Según datos de S&P Global consolidados a mayo de 2026, el precio objetivo promedio de los 61 analistas que siguen la acción es de 296,81 dólares para los próximos 12 meses, un 32,4% por encima del cierre de 224,23 dólares registrado este lunes, con proyecciones que van desde un mínimo de 180 hasta un máximo de 500 dólares. La calificación de consenso es “Strong Buy”. DA Davidson mantuvo este lunes su recomendación de compra con objetivo de 300 dólares, incorporando además la acción a su lista “Best-of-Breed Bison”.

El argumento central de los optimistas se amplió sustancialmente con los anuncios de Computex: Nvidia ya no es solo la empresa que provee los chips para los centros de datos de IA. Es la empresa que quiere estar en cada capa del ecosistema: desde los servidores hiperescalados hasta la computadora personal de un diseñador gráfico. Si la apuesta por RTX Spark logra ganar escala, Nvidia podría expandirse hacia un mercado de cientos de millones de PCs y dispositivos personales vendidos cada año.

Para 2030, algunas proyecciones llevan la acción a entre 272 y 453 dólares dependiendo de la evolución del negocio. Entre los escenarios más optimistas, Beth Kindig, de I/O Fund, ha planteado la posibilidad de que Nvidia alcance una valuación cercana a los 20 billones de dólares hacia el final de la década.

Los riesgos, claro, existen. Una desaceleración en el gasto en inteligencia artificial, el avance de chips personalizados desarrollados por grandes clientes, tensiones geopolíticas en Asia o una corrección bursátil de los activos tecnológicos podrían moderar el vuelo de la acción. Y por qué descartar un golpe tecnológico maestro de alguno de sus rivales.

Pero el consenso del mercado es cada vez más claro: Nvidia no es solo la empresa del momento. Es, para la mayoría de los analistas, la infraestructura sobre la que se construirá buena parte del futuro digital.