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El gigante mediático Fox cerró la compra de Roku, el proveedor estadounidense de sistema operativo y dispositivos para streaming que hoy reúne más de 100 millones de cuentas activas en todo el mundo. La operación, que combina contenido con control de distribución, marca un movimiento estratégico de peso en el mapa global del entretenimiento: un grupo tradicional de medios asume el gobierno de una plataforma que actúa como puerta de entrada al consumo digital en televisores y reproductores externos.
La transacción se realizó por una cifra de u$s 22.000 millones: Fox ofreció u$s 160 por acción para adquirir Roku, una oferta que representa alrededor de un 20% por encima del precio de cierre previo al anuncio y que elevó el valor de mercado de la plataforma. Las empresas estiman que la operación generará sinergias y ahorros por aproximadamente u$s 400 millones y proyectan completar el cierre regulatorio en Estados Unidos durante la primera mitad de 2027, sujeto a aprobaciones oficiales.
Para Fox, la compra no es solo una inversión en dispositivos y software, sino una adquisición de escala y datos: incorpora una base global de más de 100 millones de usuarios y el inventario publicitario específico de la televisión conectada (CTV), además del ecosistema abierto de canales y apps de Roku. En términos de mercado, la combinación convierte al nuevo grupo en uno de los principales actores de la TV en Estados Unidos por cuota de audiencia —las compañías estiman que superarán el 5%— y refuerza a Fox frente a rivales con ofertas consolidadas de streaming y video bajo demanda.
Por qué Fox compra a Roku
Roku no es solo un fabricante de “sticks” o un sistema operativo: es una plataforma que centraliza aplicaciones, canales gratuitos y servicios de pago, y que compite en la capa de experiencia del usuario. Ese el mismo territorio donde operan Apple TV, Amazon Fire TV y Google.
Para Fox, la compra significa acceso directo a una base amplia y comprometida de usuarios, datos sobre hábitos de visualización y la capacidad de distribuir su catálogo audiovisual, que incluye deportes, noticias y entretenimiento, con menos intermediarios.
La integración vertical que propone Fox puede traducirse en varias ventajas comerciales: control sobre la interfaz de descubrimiento de contenidos, promoción priorizada de propiedades de Fox, monetización a través de anuncios dirigidos y paquetes de suscripción combinados. Además, sumando el alcance de Roku, Fox amplía su músculo para ofrecer productos y experiencias locales en mercados clave de rápido crecimiento, como América Latina.
Roku se expande en la Argentina
La adquisición llega justo cuando Roku reforzó su despliegue en la Argentina. Desde su llegada en 2017 la compañía combinó dos líneas: la venta de reproductores Streaming Stick (modelos como Streaming Stick, Streaming Stick Plus y Streaming Stick 4K) y acuerdos para integrar Roku OS directamente en televisores de marcas locales y regionales, entre ellas Noblex y AOC. Esa doble vía le permitió posicionarse tanto en hogares con televisores “no inteligentes” como en pantallas nuevas que ya traen el sistema operativo integrado.
A inicio de junio Roku presentó en Argentina la “Zona Fútbol”, un hub dentro de su interfaz que centraliza el acceso a partidos y aplicaciones durante la temporada mundialista. La zona indica qué aplicación transmite cada encuentro, ya sea gratuita o de suscripción. Para una audiencia futbolera, esa experiencia reduce fricción: menos búsquedas, más claridad sobre dónde ver cada partido.
Además, Roku integró a su plataforma en la Argentina el servicio Personal Flow, uno de los más utilizados en el país para ver TV y otros contenidos digitales.
Roku destacó el rol de los reproductores “stick” en escenarios de obsolescencia de software en televisores y en usos puntuales como segundas residencias o departamentos temporales; motivos por los cuales muchos usuarios mantienen el ecosistema Roku incluso cuando cambian de televisor.
