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La multinacional australiana Myriota, una empresa especializada en conectividad satelital para Internet de las Cosas (IoT), anunció el desembarco en la Argentina de una red híbrida que combina cobertura satelital y celular. La novedad llega de la mano de dos productos: HyperPulse, su red no terrestre 5G, y AssetHawk, un dispositivo pensado para el seguimiento de activos industriales.
El anuncio posiciona a la compañía como un nuevo actor en el mapa local de las telecomunicaciones, que puede incrementar la demanda de esta clase de servicios en el en el marco de nuevas inversiones productivas de gran escala.
Un solo dispositivo, dos redes
Hasta ahora, buena parte de las soluciones de rastreo y monitoreo de activos debían elegir entre depender de una red celular o de una red satelital. Cada opción tenía sus límites: la primera no llega a zonas remotas y la segunda, por sí sola, suele resultar costosa para una implementación masiva.
La propuesta de Myriota apunta a resolver ese problema. El sistema enruta cada mensaje de manera automática por la red celular o la satelital, según cuál esté disponible en ese momento y lugar. De esta forma, se elimina la necesidad de contratar y gestionar proveedores, contratos y plataformas por separado: un único dispositivo, con un único contrato de conectividad, puede seguir a un activo desde un centro logístico urbano hasta un campo o un yacimiento sin cobertura celular.
“Durante décadas, una gran cantidad de activos operativos remotos y distribuidos han permanecido desconectados, no porque la tecnología no existiera, sino porque la economía nunca fue viable. HyperPulse cambia esa situación. Por primera vez, es comercialmente viable conectar casi cualquier activo, en cualquier lugar, por menos de un dólar al mes. No se trata de una mejora incremental, sino de un nuevo mercado”, señaló Ben Cade, CEO de Myriota.
Conectividad híbrida: a quién le sirve esta tecnología
Históricamente, la conectividad satelital para IoT se usaba sobre todo en los casos más extremos: activos que pasan la totalidad de su vida útil fuera de cualquier cobertura terrestre. La incorporación de la red celular amplía ese universo hacia un segmento intermedio, que según la compañía había quedado desatendido por las soluciones de una sola red.
Se trata, por ejemplo, de remolques que circulan por corredores de transporte, generadores que rotan entre distintos emplazamientos, contenedores que pasan por un puerto antes de trasladarse al interior del país, o infraestructuras distribuidas cuyos activos quedan permanentemente divididos entre zonas conectadas y zonas remotas. Son activos que están fuera de cobertura solo una parte del tiempo: lo suficiente como para necesitar satélite, pero no lo suficiente como para justificar una solución exclusivamente satelital.
Según proyecciones de la consultora ABI Research, las conexiones IoT basadas en estándares de redes no terrestres pasarán de 2,08 millones en 2024 a casi 14 millones en 2032, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 26,9%.
El potencial en la Argentina
La compañía remarcó la formación de ingenieros y técnicos argentinos, con una combinación de capacidad teórica y experiencia práctica en la resolución de problemas complejos. En ese contexto, señaló que el sector agropecuario ya utiliza herramientas de IoT para optimizar el uso de agua y fertilizantes, algo especialmente relevante en un país que es el tercer exportador mundial de soja.
El IoT también avanza entre las Pymes: pequeñas fábricas incorporan sistemas de monitoreo predictivo que les permiten competir con plantas de mayor escala. A esto se suman otros sectores donde la compañía identifica una adopción creciente, como la minería, que gana en seguridad y eficiencia en ambientes extremos; la energía, con foco en la optimización de recursos renovables; y la logística, un rubro clave en un país de distancias tan extensas como la Argentina.
En logística, la compañía enumeró aplicaciones concretas: sensores GPS que ajustan rutas de manera continua, monitoreo de temperatura en el transporte de alimentos y sistemas predictivos de mantenimiento de flotas, capaces de anticipar fallas antes de que un camión quede varado en la ruta.
Cómo es el servicio de Myriota
La red HyperPulse cumple con los estándares 3GPP Release 17 y es compatible con un ecosistema en expansión de chips estandarizados. Además de la Argentina, ofrece cobertura híbrida en Estados Unidos, México, Brasil, Australia, Nueva Zelanda y Arabia Saudita, con planes de expansión a otros mercados durante este año.
Desde la compañían señalan que uno de los atractivos del sistema es el costo: al enrutar automáticamente cada mensaje hacia la red más económica disponible en cada momento, la compañía logra reducir el costo combinado por mensaje. Los planes de datos híbridos parten desde 0,99 dólares por dispositivo al mes, un valor con el que la empresa se posiciona entre los operadores más competitivos del segmento de conectividad IoT.
A esta red se suma AssetHawk, el rastreador de activos de Myriota, robusto y alimentado por batería, diseñado específicamente para operar sobre la red híbrida HyperPulse. El dispositivo está pensado para integrarse con proveedores de soluciones e incluye compatibilidad con sensores BLE, lo que permite convertir un solo rastreador en un centro de sensores local. Según la compañía, ofrece el menor costo total de propiedad del mercado para un sistema de seguimiento híbrido, y su implementación estará disponible a finales de este mes.
