
Pekín volvió a mover fichas en el tablero de la carrera tecnológica global. Con la aprobación de su XV Plan Quinquenal (2026-2030) a mediados de marzo, China elevó la robótica humanoide y la “inteligencia incorporada” –sistemas de IA integrados en hardware físico– al rango de ejes estructurales de su estrategia de modernización económica.
El salto cualitativo respecto del plan anterior es significativo. Ahora se eleva a la robótica a uno de los ocho “sectores estratégicos emergentes”, junto a los vehículos eléctricos, la biomedicina y la aeroespacial. Este cambio de rango no es menor: implica coordinación obligatoria entre todos los ministerios centrales, los gobiernos provinciales y las instituciones financieras estatales. La inteligencia artificial es clave en esto y la iniciativa “IA Plus” aspira a integrar esa tecnología en el 70% de la economía para 2027 y al 90% en 2030.
En paralelo, el gobierno estableció en diciembre de 2025 un comité de estandarización de robots humanoides e inteligencia incorporada, y este mes publicó el primer sistema de normas nacionales que abarca el ciclo de vida completo de la industria. La estrategia apunta a fijar primero el estándar doméstico, escalar la producción alrededor de él y exportarlo luego como norma internacional de facto.

Estímulo al “Robot Valley”
En el distrito de Yizhuang, al sureste de Pekín, se concentra el corazón de esta apuesta. La zona económica y tecnológica de Beijing construyó el Centro de Innovación de Robots Humanoides de Pekín y aprobado las denominadas “Diez Medidas para la Inteligencia Incorporada”, un paquete de estímulos que combina subsidios a la I+D y acceso prioritario a escenarios de aplicación real. El objetivo declarado de Yizhuang es convertirse en “una nueva ciudad industrial de robótica inteligente de clase mundial”.
El distrito celebró en 2025 la primera media maratón de robots humanoides del mundo, en la que compitieron máquinas de distintas empresas junto a corredores humanos. El evento, que se repetirá el 19 de abril, no es solo espectáculo: sirve como banco de pruebas en entornos urbanos reales y acelera la resolución de problemas técnicos concretos, desde la estabilidad articular hasta los algoritmos de reemplazo rápido de baterías. Según los organizadores, algunas empresas participantes lograron la producción en masa y superaron los 1.000 pedidos de nuevos modelos directamente impulsados por la visibilidad del evento.
Los fabricantes que destacan
El ecosistema chino de humanoides es hoy el más denso y competitivo del planeta. En 2025, se contabilizaron más de 140 fabricantes nacionales y más de 330 modelos distintos de robots humanoides. AgiBot, fundada hace apenas tres años por un ex-ingeniero de Huawei, produjo más de 5.000 unidades el año pasado y estableció un récord Guinness en noviembre: su robot A2 recorrió más de 106 km en tres días, la mayor distancia jamás caminada por un humanoide.
Unitree Robotics, con sede en Hangzhou, es ya marca de referencia global gracias a su política de precios agresiva: su modelo G1 parte de 13.500 dólares, frente a los más de 20.000 que se estima tendrá el Optimus de Tesla. La empresa espera fabricar entre 10.000 y 20.000 unidades en 2026.
UBTech, que cotiza en Hong Kong, opera ya con su Walker S2 en instalaciones fronterizas de Guangxi y planea elevar su producción humanoide a 10.000 unidades en 2027. Noetix supera los 2.000 humanoides despachados, y el fabricante de vehículos eléctricos XPeng ha anunciado el inicio de la producción en masa de su robot Iron para el segundo semestre de 2026, con una capacidad inicial de 50.000 unidades anuales.
En febrero, la gala del Festival de Primavera de la CCTV mostró la nueva tecnología. Unitree, AgiBot, Noetix, Galbot y MagicLab exhibieron sus humanoides en actuaciones que incluían artes marciales, parkour, saltos mortales y hasta tareas cotidianas como doblar ropa o pelar nueces.
Ese avance se nota también en los números duros: China produjo en 2025 alrededor del 90% de los humanoides enviados en todo el mundo, con cerca de 13.000 unidades, según la firma de análisis Omdia.















