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En el segmento de los auriculares deportivos, la comodidad y la seguridad son cuestiones clave para los usuarios. Por eso, los fabricantes buscan conquistar a los usuarios que quieren escuchar música mientras entrenan, pero sin perder contacto con lo que sucede a su alrededor.
En ese sentido, Shokz apuesta fuerte a un factor diferencial: el diseño open-ear con tecnología DirectPitch. Es que sus OpenFit Air plantean una propuesta pensada especialmente para quienes hacen deporte que se aleja de los auriculares in-ear convencionales y que tampoco se vale de la conducción ósea.
DirectPitch se basa en microaltavoces que dirigen las ondas acústicas de manera precisa hacia el oído a través del canal auditivo. A esto se suma OpenBass Air, que genera vibraciones para lograr graves profundos, lo que siempre es un desafío para los diseños abiertos.
En un primer contacto, los auriculares se destacan por su ligereza extrema: apenas 8,7 gramos por unidad. Esto los convierte en uno de los modelos más cómodos que se pueden encontrar hoy en el mercado. El diseño con gancho de silicona flexible se apoya suavemente en el pabellón auricular sin entrar en el canal auditivo, lo que la marca promete como una “experiencia sin presión” y realmente eso es lo que brinda a quien los usa por tiempo prolongado.
La comodidad destaca al punto de que uno puede olvidarse de que se llevan puestos después de unos minutos. Y pese a que los ganchos de sujeción van por detrás de las orejas, pudimos comprobar que, tal como afirma Shokz, son compatibles con el uso de anteojos.
Conectividad y autonomía
Los Shokz OpenFit Air tienen conectividad Bluetooth 5.2 con soporte para emparejamiento multipunto, lo que permite conectarlos simultáneamente a dos dispositivos. Esto, junto a los códecs AAC y SBC, le permite reproducir música con buena calidad y, por ejemplo, cambiar sin esfuerzo entre el teléfono y el smartwatch durante el entrenamiento. No hay soporte de códecs Hi-Res (como LDAC o aptX HD), pero eso es bastante lógico si se considera que fueron pensados para usarse como acompañamiento en entornos de actividad física en los que la atención no estará puesta en buscar minucias sonoras.
El uso cotidiano es ágil en todo momento, lo que se debe tanto a la estabilidad de la conexión como a los controles táctiles personalizables. A través de la app de Shokz se pueden ajustar las funciones para manejar volumen, cambiar de pista o atender llamadas con un simple toque.
Para los interesados en la autonomía, la batería ofrece hasta 6 horas de reproducción continua con una carga, y el estuche permite extender ese tiempo hasta 28 horas en total. Además, cuenta con carga rápida: 10 minutos de carga proporcionan 2 horas de uso.
Estos auriculares cumplen con el nivel de protección IP54, lo que es suficiente para resistir sudor, lluvia ligera y polvo durante entrenamientos intensos.
Una propuesta para escuchar el mundo
La conciencia del entorno es otro de los puntos fuertes de los OpenFit Air. El diseño open-ear permite mantener los oídos abiertos para escuchar el tráfico, otros deportistas o cualquier situación que requiera atención, lo que resulta fundamental para la seguridad en exteriores.
Shokz incorporó cuatro micrófonos con tecnología Qualcomm cVc 8.0, que aplaca los ruidos de fondo, lo que es útil para atender llamadas y permite mantener conversaciones claras incluso en ambientes ruidosos.
¿Cómo se escuchan? El sonido sorprende por su equilibrio, sobre todo si se considera que son auriculares abiertos: los graves tienen presencia, los medios se escuchan a su nivel justo y los agudos se mantienen nítidos sin distorsión.
Sin ser para una escucha audiófila exigente –como sí pueden ser unos audífonos intraaurales premium–, la calidad del sonido es muy buena.
Shokz especifica que el rango de frecuencias es de 50Hz a 16 KHz. Esto significa que no puede representar los bajos profundos (sub bass) como sí lo pueden hacer auriculares capaces de descender hasta los 20 Hz. No obstante, dentro de su rango de acción, los sonidos graves son notables y sorprendentemente precisos. Y, sí, tranquilamente podés escuchar música electrónica.
Eso sí, en contextos ruidosos (intersección de mucho tránsito, transportes públicos, vecinos fiesteros, etc.) la falta de aislación puede complicar las cosas. Pero en un parque normal, gimnasio o en el hogar, van más que bien.
Por otra parte, la app de Shokz integra cuatro modos de ecualización: Estándar (el mejor a nuestro gusto), Vocal (empuja los medios-altos), Agudos (suena muy similar al anterior) y Graves (da un tono cálido y envolvente a la música, que a algunos puede agradar). En este punto llama la atención que no hay un modo personalizado en el que el usuario pueda configurar y guardar su propia configuración de ecualizador. Mejorable, sin dudas.
A fin de cuentas, los Shokz OpenFit Air nos sorprendieron gratamente. Se escuchan muy bien –la tecnología DirectPitch parece ser cosa seria–, son súper cómodos de llevar y siempre van bien sujetos, lo que brinda seguridad en cualquier tipo de actividad deportiva o paseos al aire libre.
Cumplen la premisa de no desconectarse del mundo circundante, y por eso pueden venir bien a quienes se sienten “aislados” con los auriculares in-ear convencionales.
Además, el diseño luce muy bien, se emparejan rápidamente con el celular, los controles funcionan perfectamente y la duración de batería es adecuada.
Sin dudas, una opción distinta para tener en cuenta y que en el mercado argentino se consigue por $ 394.999 en la web de Sport Tech Store (https://sportechstore.com.ar), el representante oficial de Shokz en el país.
