Un referente del rubro textil y del calzado cerró definitivamente sus puertas tras más de dos décadas de actividad ininterrumpida. La planta industrial se dedicaba principalmente al ensamblado y a la fabricación de ropa deportiva de alta calidad. De esta manera, el cese de sus operaciones marca el final de un ciclo de gran importancia dentro de la producción manufacturera nacional.
La compañía inició sus actividades productivas hace casi veinte años a través de un ambicioso plan de expansión regional. Durante sus períodos de mayor crecimiento, el establecimiento incrementó de forma constante su volumen de producción diaria para abastecer la demanda. Por esta razón, la trayectoria de la fábrica convirtió a la firma en un pilar económico fundamental para los vecinos de la zona.
¿Cuál es el gigante textil que cerró?
La firma responsable que decidió terminar con su actividad es el Grupo Dass, que se encontraba ubicado en la localidad de Eldorado, provincia de Misiones. La empresa operaba formalmente en el territorio provincial desde 2007 como un polo manufacturero referente para la región. Además, este establecimiento representaba la última planta de producción de calzado que el grupo internacional mantenía en Argentina.
En su período de actividad, la fábrica misionera producía calzado deportivo para empresas internacionales de primera línea como Nike y Adidas. Además, la firma confeccionó en diversas etapas artículos para otras etiquetas reconocidas del mercado como Fila y Umbro. No obstante, la decisión global de abastecer el mercado local con productos terminados desde el exterior redujo progresivamente los pedidos a la planta.
Durante sus años de mayor esplendor productivo, la compañía de capitales extranjeros llegó a emplear a más de 1500 trabajadores en la provincia. En ese entonces, las instalaciones alcanzaban a confeccionar miles de pares de zapatillas por día destinados al consumo nacional.
Las razones detrás del cierre y de los 150 despidos
La decisión final del cierre derivó de un contexto económico adverso atravesado por la fuerte caída del consumo interno. A su vez, las autoridades de la firma señalaron que el aumento constante de las importaciones afectó de manera directa la rentabilidad del negocio. Así, los elevados costos fijos de operación terminaron por complicar la sustentabilidad financiera de la planta.
Esta paralización definitiva del complejo dejó de forma inmediata a más de 150 personas sin empleo. Los operarios y el personal técnico recibieron las notificaciones formales de despido durante el transcurso de la última jornada laboral. La pérdida de estos puestos generó una profunda preocupación entre las familias y los comerciantes de la comunidad local.
La caída del sector: los números que más preocupan
La contracción del consumo masivo obligó a los directivos a recortar progresivamente los turnos de trabajo y la producción. A su vez, las políticas de apertura comercial facilitaron el ingreso masivo de productos importados a menores costos de fabricación. De esta manera, esta combinación de factores dejó a la fábrica argentina sin órdenes de compra suficientes para sostener sus operaciones cotidianas.
Según los últimos informes del INDEC, el rubro de textiles, indumentaria y calzado sufrió un desplome del 18,2% en su nivel de producción industrial. Por otro lado, el uso de la capacidad instalada en las fábricas del sector textil cayó al 42,2%, situándose entre las cifras más bajas de toda la economía manufacturera. Los datos oficiales indican que más del 57% de la maquinaria del sector permanece completamente ociosa.
En la misma línea, reportes de consultoras privadas confirman que el volumen de calzado terminado importado creció de manera exponencial respecto a períodos anteriores.
Frente a este panorama, diversos analistas de la industria advierten que la baja demanda interna continuará presionando a las fábricas que producen en el país. Por esta razón, el cierre de la planta misionera expone la gravedad de la crisis que atraviesa todo el entramado industrial.