Después de más de seis décadas operando en el país, la planta de la empresa Cabot Corporation ubicada en la localidad bonaerense de Campana dejó de funcionar de manera definitiva, en el marco de un proceso de reordenamiento productivo y caída de la demanda.
El cierre definitivo de una de las fábricas más emblemáticas de la idustria automotriz implicó la desvinculación de más de 150 empleados y generó un fuerte impacto en la cadena industrial vinculada a la fabricación de neumáticos, ya que la planta era proveedora de un insumo estratégico para ese sector.
El cierre de una planta con décadas de historia industrial
La fábrica de Campana formaba parte del desarrollo industrial de la región desde la década del 60, acompañando el crecimiento del polo productivo Campana–Zárate.
Su actividad estaba centrada en la producción de negro de humo, un material esencial en la industria del caucho y la fabricación de neumáticos. Con el paso del tiempo, la planta se consolidó como un eslabón clave dentro de la cadena de abastecimiento local, aportando insumos tanto al mercado interno como a distintas industrias vinculadas al transporte.
Un contexto marcado por la caída de la producción
Según diversos relevamientos del sector industrial, la decisión se inscribe en un contexto de menor actividad manufacturera, caída del consumo interno y deterioro de la competitividad en algunos segmentos productivos.
De acuerdo con el último informe de la Unión Industrial Argentina, la producción manufacturera registró descensos interanuales de dos dígitos en los últimos meses, con el rubro de sustancias y productos químicos entre los más afectados. A esto se suma el análisis de la Asociación de Fábricas de Componentes, que advierte sobre una pérdida de competitividad sistémica asociada con el incremento de los costos en dólares y a la caída de los patentamientos de vehículos, lo que impacta directamente en la demanda de insumos originales.
Impacto laboral y repercusiones en la región
El cierre derivó en la pérdida de más de 150 puestos de trabajo directos, además de un efecto indirecto sobre empresas de servicios, logística y mantenimiento que operaban en torno a la planta.
En la zona de Campana, distintos actores del entramado productivo advierten que el impacto se extiende a pequeñas y medianas empresas que dependían de la actividad industrial del establecimiento, en un contexto donde el sector pyme viene registrando una contracción sostenida en su nivel de producción.