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Las rejillas del baño, la cocina o los desagües concentran humedad y residuos invisibles que, con el tiempo, afectan la higiene del hogar y generan malos olores en el ambiente.
Para evitar esto, existe un trucho simple, económico y efectivo que volvió a ganar popularidad: el uso de vinagre blanco como desinfectante casero.
Este ingrediente común en la cocina se posiciona como una solución práctica para quienes buscan limpieza profunda sin químicos agresivos, especialmente en espacios donde el agua y la suciedad se acumulan a diario.
Para qué sirve tirar vinagre en las rejillas de la casa
El secreto del vinagre blanco está en el ácido acético, su principal componente. Este compuesto tiene la capacidad de romper depósitos minerales, desactivar bacterias y limitar la aparición de hongos en superficies húmedas.
A diferencia de los limpiadores perfumados, el vinagre no disimula el olor: lo neutraliza desde la raíz, al actuar sobre los residuos orgánicos que generan el problema.

Tirar vinagre blanco en las rejillas de la casa: para qué sirve y cada cuánto hacerlo
Aplicar vinagre blanco en las rejillas de forma regular puede ayudar a:
- Reducir la proliferación de bacterias en zonas húmedas
- Evitar el olor a cloaca o humedad
- Desprender sarro y grasa acumulada
- Prevenir la formación de moho doméstico
- Mantener los desagües más limpios sin esfuerzo
Por eso, muchos expertos en limpieza ecológica lo recomiendan como mantenimiento semanal.
Cómo usar vinagre blanco en las rejillas
Para aprovechar al máximo sus beneficios, el procedimiento es sencillo:
- Arroja una cantidad generosa de vinagre blanco directamente sobre la rejilla
- Deja actuar entre 15 y 30 minutos
- Frota suavemente con un cepillo o esponja
- Enjuague con agua caliente
- Seque si la rejilla está a la vista
Este proceso puede repetirse una vez por semana en baños y cocinas, o cada dos semanas en áreas de menor uso.















