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Entre los ejercicios más comunes para fortalecer las pantorrillas o mejorar el equilibrio existe ponerse en puntas de pie reiteradas veces, que se lo conoce como elevación de talones o elevación de gemelos.

Sin embargo, Sergio López López, fisioterapeuta y doctor en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, abrió el abanico de posibilidades y también destacó que levantar la punta del pie es importante para caminar, sobre todo a a partir de los 60 años, y explicó sus motivos.

El experto explicó los motivos de por qué hay que entrenar levantar la punta del pie a partir de los 60 años

Levantar las puntas del pie es uno de los ejercicios menos conocidos dentro del fortalecimiento del tren inferior del cuerpo humano; sin embargo, sus efectos son positivos para caminar de manera correcta y sin perder equilibrio a los 60 años.

El motivo es que el ejercicio permite que los dedos se separen del suelo lo suficiente como para superar los obstáculos cotidianos.

“Si levantamos peor la punta del pie, reducimos esa distancia de seguridad y aumenta la posibilidad de engancharlo con una alfombra, un bordillo o una pequeña irregularidad”, remarcó en los medios.

Sergio López, experto en actividad física, explicó los motivos de por qué a partir de los 60 años hay que entrenar levantar la punta del pie Generado con Gemini imagen ilustrativa | El Cronista Audiencias

El movimiento es conocido como dorsiflexión del tobillo y depende del tibial anterior: su función es controlar el descenso del antepié cuando apoyamos el talón y mantener los dedos elevados cuando caminamos.

El problema yace en que, con el correr de los años y la pérdida de masa muscular, fuerza y velocidad, puede ser un problema para caminar normalmente.

Cómo es el ejercicio de la punta del pie

Según López, la persona debe colocarse de pie junto a una silla o una pared con los talones apoyados: levantar la parte delantera de los pies todo lo posible y bajar despacio.

Su recomendación es comenzar con dos o tres series de 10 a 15 repeticiones, dos o tres días por semana.

Una vez que resulte sencillo hacer este ejercicio, se le puede añadir resistencia con una banda elástica. Otro tip de López es comenzar a hacer el ejercicio sentado y pasar después a la posición de pie.

El médico indicó: “Para conservar un tobillo funcional, trabajaría en las dos direcciones: levantar el antepié y elevar los talones”.

Qué sucede si un pie levanta menos que el otro

Una de las preguntas que surge en este contexto es qué pasa si un antepié responde peor que el otro.

“Me fijaría más en la calidad que en alcanzar una cifra determinada: ¿puede levantar claramente ambos antepiés?, ¿mantiene los talones apoyados?, ¿hay mucha diferencia entre un lado y otro?, ¿se fatiga enseguida?”, manifestó el doctor en diálogo con el medio español, Telva.

Y luego remarcó: “No existe un número de repeticiones universal y bien validado que permita afirmar que una persona mayor tiene una fuerza de dorsiflexión normal”. En realidad, “si aparece una asimetría evidente, tiene más valor clínico que obsesionarnos con conseguir 20 o 30 repeticiones”.

En conclusión, recomienda consultar al médico cuando se trata de una diferencia claramente asimétrica. Otros motivos de visita al doctor son: arrastrar repetidamente un solo pie, no levantarlo bien o notar hormigueos.