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Los garbanzos son una legumbre que requiere tiempo y técnica para quedar bien cocidos.

El remojo es un paso clave, y hay un ingrediente que puede marcar la diferencia: el bicarbonato de sodio.

Sin embargo, usarlo mal puede arruinar todo el trabajo.

Qué hace el bicarbonato cuando remojás los garbanzos

El bicarbonato actúa sobre la piel de los garbanzos ablandándola desde el exterior.

Los garbanzos son una legumbre que requiere tiempo y técnica para quedar bien cocidos. Fuente: archivo.Esin Deniz

Esto permite que el agua penetre más rápido en el interior de la legumbre, lo que reduce el tiempo de cocción y mejora la textura final.

El resultado es un garbanzo más tierno por dentro y con una cáscara menos dura.

Además, el bicarbonato ayuda a neutralizar parte de los compuestos que generan gases e hinchazón, lo que hace que las legumbres sean más fáciles de digerir para muchas personas.

Cuánto bicarbonato usar y qué pasa si te pasás

Acá está el punto más importante. La cantidad correcta es pequeña: media cucharadita por cada litro de agua alcanza para un remojo de entre 8 y 12 horas. Más que eso puede volverse contraproducente.

Los garbanzos son una legumbre que requiere tiempo y técnica para quedar bien cocidos. Fuente: archivo.

Si se usa demasiado bicarbonato, los garbanzos pierden nutrientes, en especial vitaminas del grupo B que se degradan en contacto prolongado con medios alcalinos. También puede alterarse el sabor, dejando un gusto ligeramente jabonoso que arruina el plato.

Algunos puntos clave para hacer el remojo correctamente:

  • Usar agua fría o temperatura ambiente, nunca caliente.
  • Agregar el bicarbonato antes de meter los garbanzos, no después.
  • Enjuagar bien los garbanzos antes de cocinar para eliminar el residuo.
  • No reutilizar el agua del remojo para la cocción.
  • Mantener el recipiente tapado durante todo el proceso.

Un dato extra sobre la cocción

Una vez terminado el remojo, conviene cocinar los garbanzos en agua nueva y sin sal.

La sal endurece la piel si se agrega al principio, así que lo ideal es incorporarla recién cuando las legumbres ya están casi listas. Este detalle, aunque parezca menor, también influye en la textura final.

Y con estos trucos la persona podrá realizar deliciosos platos para integrar a ensaladas, guarniciones, hummus o cualquier tipo de preparado.