

A más de una semana del tiroteo en la Escuela Normal Superior N° 40 “Mariano Moreno” de San Cristóbal, donde un estudiante mató a un menor de 13 años, dieron a conocer nuevos detalles sobre el ataque y una comunidad digital delictiva que estaría implicada.
Tras una conferencia de prensa, encabezada por la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, y el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, se confirmó que “no fue un brote psicótico de este adolescente y que el hecho “no tuvo que ver con el bullying que podría haber tenido o haber sido víctima”.
La organización criminal en la que participaba el estudiante que inició el tiroteo
Desde la cartera de Seguridad, aseguraron que el joven “pariticipaba de una red internacional, de una subcultura digital, que se denomina TCC”. Se trata de True Crime Community, donde se veneran delitos violentos, asesinatos, tiroteos e incluso se llevan adelante acciones de dicho estilo.
“De ese análisis que nosotros hacemos en nuestro laboratorio forense de la Sublindancia de Investigaciones Federales, empezamos a observar la estrecha vinculación del tirador activo con otro menor. En este caso, identificamos, en principio, determinados usuarios, que respondían a estas características que teníamos del tirador, y puntualmente a otro menor”, especificó el oficial.
Los efectivos de seguridad lograron identificar al segundo menor involucrado y lo detuvieron en la vía pública al considerarlo “estrecho colaborador del tirador activo”. Luego se realizó un allanamiento en la vivienda, donde encontraron aparatos tecnológicos y simbología relacionada a los tiroteos.
Qué es la subcultura digital “TCC” y cómo se vincula con el agresor
De acuerdo al informe oficial, el tirador tenía un acceso puntual a las armas que formaban parte de la cultura digital TCC. “Esto es algo transnacional, no es un un hecho aislado de la República Argentina. Es transnacional, es multifacético, descentralizado”, detalló.
El rango etario de las personas que participan en el grupo delictivo es de entre 13 y 19 años. Allí, investigan crímenes verdaderos y se obsesionan con las metodologías, especialmente, las de los tiradores seriales.
“Se origina en el año 1999, a fines del año de la década del 90, con la masacre que se desarrolla en la escuela secundaria de Columbine en Colorado, donde 2 tiradores activos matan a otros 12 menores estudiantes, 2 profesores, para luego suicidarse”, explicaron en conferencia.
En una primera instancia, los participantes “empiezan a compartir este material y a glorificarlo”, mientras que en otro momento ingresan a un grupos cerrados, donde no solo se comparten los contenidos, “empiezan a imitarlos”, agregaron.
Y finalizaron las autoridades: “La principal preocupación es la emulación hasta una cuarta etapa, donde empiezan a planificar ataques, porque ellos quieren imitarlos. Estos chicos pasan a ser héroes. Esa es la gran preocupación y lo que nosotros tenemos que detectar en forma temprana”.












