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El rascado es un comportamiento felino completamente natural y necesario para limar sus uñas, estirarse y marcar territorio. Sin embargo, cuando las garras se dirigen hacia los muebles del hogar, la convivencia se complica.

Un estudio, publicado en la revista científica Frontiers in Veterinary Science (Fronteras en Ciencias Veterinarias), analizó sobre 1.211 gatos los factores individuales y ambientales que desencadenan esta conducta, revelando por qué el sillón suele ser el blanco principal y cuál es la clave para solucionarlo.

A través de un cuestionario en línea de tres secciones (donde se evaluaron datos demográficos de los cuidadores, rutinas diarias, interacciones sociales, entorno, conducta y frecuencia de rascado) los científicos determinaron que el rascado indeseado no responde a la “maldad” o “rebeldía” del animal, sino a un fenómeno multifacético vinculado al estrés, la actividad diaria y la ubicación de los objetos en la casa.

Factores que aumentan el rascado en los muebles

Los resultados de la investigación identificaron desencadenantes clave que incrementan la frecuencia e intensidad de este comportamiento en los felinos:

  • Estrés y presencia de niños en el hogar: El estudio halló una asociación directa entre la presencia de niños en la casa y un incremento en los episodios de rascado. Un entorno dinámico o ruidoso genera hiperestimulación o estrés, lo que lleva al gato a descargar tensión sobre las superficies más estables a su alcance.
  • Duración del juego y actividad nocturna: Se comprobó que el tiempo de juego, la actividad lúdica no canalizada y los picos de actividad durante la noche son contribuyentes significativos en el aumento del rascado indeseado.
  • Temperamento del animal: Los gatos con rasgos de agresividad o conductas disruptivas mostraron una mayor tendencia a rascar objetos prohibidos

El sillón suele reunir todas las condiciones ideales para el animal: está ubicado en el centro de la vida social de la casa, conserva el aroma de sus cuidadores y ofrece la estabilidad física que el gato busca cuando necesita canalizar energía acumulada o marcar su presencia.

Imagen ilustrada con Gemini

La solución recomendada por la ciencia

El hallazgo más relevante del estudio para los cuidadores se relaciona con la eficacia de las herramientas de redirección. La investigación demostró que el factor determinante para corregir esta conducta no es solo comprar un rascador, sino dónde se lo ubica.

Los rascadores colocados en las áreas más frecuentadas y habitadas por el gato resultaron significativamente más efectivos para redirigir el comportamiento de rascado. Colocar el rascador en un rincón aislado o en una habitación vacía no funciona; debe situarse al lado del objeto que el gato suele atacar (como el propio sillón) o en las zonas de paso principal de la casa.

Abordar el rascado indeseado exige entender que se trata de un estado emocional y físico. Ajustar las rutinas de juego diario para reducir la ansiedad nocturna y colocar rascadores firmes en las zonas de mayor tránsito social son las medidas científicamente probadas para proteger el mobiliario sin reprimir el instinto natural de la mascota.