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En muchas cocinas, las semillas de zapallo terminan en la basura. Sin embargo, especialistas en nutrición y jardinería aseguran que este pequeño gesto es un error: reutilizarlas puede mejorar la salud, reducir residuos y ahorrar dinero.
Lo que antes era un descarte, hoy se convierte en un recurso valioso para la alimentación y el autocultivo.
¿Por qué no deberías tirar las semillas?
Las semillas de zapallo son ricas en proteínas vegetales, fibra y minerales como magnesio, zinc y hierro. También aportan antioxidantes que ayudan a combatir el estrés oxidativo.
Consumirlas de forma regular favorece la salud cardiovascular, fortalece el sistema inmune y mejora la digestión. Además, generan saciedad, lo que las convierte en aliadas para mantener el peso.
¿Cómo aprovecharlas en la cocina?
Convertirlas en snack es fácil:
- Lavalas y secalas bien.
- Mezclalas con aceite, sal y especias.
- Hornealas 15 minutos a 180 °C, removiendo a mitad de cocción.
El resultado es un bocado crocante que puedes sumar a ensaladas, sopas, yogures o panes. También sirven para preparar pesto verde, garrapiñadas caseras o mezclas crocantes para sopas.
Un recurso para ahorrar y cultivar
Cada zapallo puede dar decenas de semillas listas para sembrar. Esto permite reducir la compra de plantines y empezar una huerta casera sin gastar de más. El proceso es simple:
- Elegí semillas completas y sin manchas.
- Lavalas y secalas durante 3 a 5 días.
- Guardalas en frascos o sobres en un lugar seco y etiquétalas.

Para sembrarlas:
- Usá suelo suelto y con buen drenaje.
- Enterralas a 2 o 3 cm de profundidad.
- Colocá el cultivo al sol y regá con moderación.
En pocas semanas verás los primeros brotes y, con cuidados básicos, obtendrás nuevos zapallos.
Si no querés sembrarlas, podés triturarlas y añadirlas al compost. Aportan nutrientes al suelo y mejoran su estructura, favoreciendo la biodiversidad del jardín.













