

El dolor de espalda es una de las molestias más frecuentes entre los adultos y puede aparecer por diferentes motivos, desde el sedentarismo y pasar muchas horas sentado hasta lesiones o esfuerzos físicos. Sin embargo, no todos los dolores requieren el mismo tratamiento y tampoco es recomendable tomar medicamentos sin tener en cuenta las características de cada persona.
La farmacéutica Noemí Insua, vocal de Ortopedia del Colegio Oficial de Farmacéuticos de A Coruña, explicó cuáles son las opciones que pueden utilizarse para aliviar un dolor puntual y cuáles son los errores más habituales a la hora de tomar medicamentos.
El error más común con el ibuprofeno
Uno de los principales errores consiste en pensar que una dosis más alta de ibuprofeno hará que el dolor desaparezca más rápido. “El ibuprofeno de 600 miligramos, que no se puede vender sin receta, muchas personas lo prefieren porque piensan que al ser de 600 va a calmar más rápido el dolor. No es así”, advirtió Insua.
Según la especialista, cuando el dolor es leve o moderado, no necesariamente hace falta recurrir a esa dosis y hacerlo puede aumentar los efectos adversos. “Te estás haciendo más daño en el estómago, porque es gastrolesivo”, explicó. Además, los antiinflamatorios requieren especial precaución en personas anticoaguladas o que toman varios medicamentos.

Qué se puede usar para aliviar el dolor
Para un dolor puntual pueden utilizarse analgésicos como el paracetamol o el ibuprofeno, aunque la elección depende de la intensidad, el origen de la molestia, la edad y los antecedentes de cada persona. Cuando existe un componente inflamatorio, el ibuprofeno puede resultar más adecuado porque además de aliviar el dolor, reduce la inflamación.
También existen alternativas de aplicación local, como geles, cremas y parches, que pueden ser útiles cuando la molestia está localizada. En el caso de las contracturas musculares, los parches térmicos pueden generar una sensación de alivio mediante el calor.
¿Cuándo hay que acudir al médico?
La farmacéutica también recomienda mantenerse activo siempre que el dolor lo permita, en lugar de recurrir automáticamente al reposo absoluto. Caminar o realizar una actividad física tolerable ayuda a mantener la musculatura activa, aunque siempre hay que evitar los esfuerzos que provoquen o empeoren la molestia.
Por último, hay situaciones en las que no conviene limitarse a tomar un analgésico. Si el dolor es muy intenso, aparece de forma repentina, persiste, empeora, está acompañado de fiebre o se produce una pérdida de fuerza, Insua recomienda buscar una valoración médica, ya que tratar únicamente el dolor podría ocultar otros síntomas importantes.













