Pese a la popularidad de ejercicios como las caminatas y la bicicleta fija, los cuales son altamente recomendados para adultos mayores, hay una opción que destaca por ofrecer más beneficios cardiovasculares.

Se trata del yoga, una práctica frecuentemente desestimada en favor de modalidades de mayor intensidad como el gimnasio o el cardio. Sin embargo, esta disciplina proporciona una serie de mejoras significativas para la salud cardiovascular.

La práctica del yoga es accesible y puede realizarse tanto de manera individual como en grupo, sin requerir la compra de equipamiento costoso o una suscripción a un gimnasio.

Al actuar simultáneamente sobre el cuerpo y el sistema nervioso, el yoga obliga al corazón a bombear sangre con mayor intensidad. Esto resulta en un entrenamiento de alta eficiencia que contribuye a mejorar la resistencia cardiorrespiratoria a lo largo de las sesiones.

Practicar yoga de forma regular puede ayudar a disminuir la presión arterial, especialmente en quienes padecen hipertensión leve o moderada, ya que promueve la relajación de los vasos sanguíneos y reduce la activación del sistema nervioso “de alerta”.

Esta práctica pone especial énfasis en las técnicas de respiración, la relajación profunda y la atención consciente, factores que son capaces de reducir la frecuencia cardiaca en reposo y aumentar la capacidad pulmonar.

Ni caminata, ni bicicleta, ni gimnasio: el óptimo ejercicio para proteger el corazón y optimizar la circulación
Ni caminata, ni bicicleta, ni gimnasio: el óptimo ejercicio para proteger el corazón y optimizar la circulaciónShutterstock

En lo que respecta a la circulación, el yoga tiene la capacidad de mejorar la función endotelial, favoreciendo así la dilatación arterial.

Según un estudio publicado en PubMed, la actividad física genera una mejora notable en la capacidad física y disminuye los biomarcadores cardíacos, lo que se traduce en un aumento de la calidad de vida.

Finalmente, es importante resaltar que contar con una buena sesión de yoga no solo depende de la flexibilidad y la correcta ejecución de las posturas, sino de seguir pautas como la respiración consciente, la alineación adecuada, la presencia mental y la relajación.

Uno de los principales beneficios de esta práctica es que puede llevarse a cabo tanto en el hogar como en compañía, ya sea en espacios abiertos o cerrados, potenciando así la salud del corazón.