

En la esquina de avenida Rivadavia y Medrano, en el barrio de Almagro, se encuentra Café Las Violetas, que abrió las puertas el 21 de septiembre de 1884 y es uno de los lugares emblemáticos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Con 140 años, tiene una amplia propuesta gastronómica para los miles de visitantes que recibe mes a mes.
La arquitectura de Las Violetas
Este café, a diferencia de otros históricos como Tortoni, La Biela, Café Roma o El Gato Negro, se destaca por su arquitectura inspirada en el refinamiento europeo de principios del siglo XX.

Al ingresar, se puede apreciar todo el mobiliario de madera y las mesas de mármol italiano. Los vitrales franceses son el gran espectáculo de este lugar, ya que se reflejan luces doradas y violetas por todo el salón. En 1998 fue declarado como Lugar Histórico de la Ciudad, lo que garantizó la preservación de toda su arquitectura original.
¿Qué se puede degustar en Las Violetas?
Los clientes pueden disfrutar de todo tipo de propuestas gastronómicas; sin embargo, su fuerte está en la pastelería (medialunas de manteca, tortas y pan dulce), sándwiches de miga, masas finas, té y café. A toda esta elegancia se le suma el carisma de los mozos que le dan ese toque porteño y clásico al lugar.

Cabe destacar que en sus 140 años de historia no todas fueron buenas. En 1998 sufrió un cierre inesperado por problemas económicos, pero tuvo su reapertura en 2001, lo que lo posicionó como uno de los bares notables más queridos. En el 2017, el Festival de Café de la Ciudad de Buenos Aires coronó al lugar como “Mejor Café Notable” votado por más de 19.000 vecinos de la ciudad.
Por estas razones, Las Violetas es elegida por miles de porteños y turistas cada mes. Se trata de un símbolo histórico y cultural de la ciudad, que resistió el paso del tiempo, y en la que se puede desayunar, almorzar, merendar y cenar gracias a su amplia propuesta. Para las comidas principales, Las Violetas ofrece minutas, pastas artesanales, carnes y pescados.
También es un lugar ideal para encuentros familiares y de amigos, para reuniones o, simplemente, para disfrutar de una salida diferente y de la rica historia de la Ciudad de Buenos Aires, que se ve reflejado en su arquitectura, en su personal y en sus productos.













