

El aceite es un elemento indispensable en la cocina. Acompaña la preparación de múltiples platos y su uso es tan importante que, según un estudio elaborado por la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) y la empresa argentina, DH-SH, en los domicilios argentinos se generan 2.5 litros de aceite vegetal usado por persona cada año.
El problema surge a partir de su desecho. Por desconocimiento o falta de voluntad, muchos optan por tirar el aceite usado a los desagües, ya sea en el inodoro o incluso en la bacha, sin pensar en el impacto medioambiental que eso causa. ¿Cuál es la forma correcta?
En Argentina se desechan más de 100 millones de litros de aceite vegetal cada año
Las cifras son contundentes. Según el mismo informe, se calculó que en el país se descartan más de 100 millones de litros de aceite vegetal usado anualmente y el 90% de este total proviene de los hogares. Además, solo un 22% lo separa en origen para su posterior reaprovechamiento.
La investigación destaca que el hábito cotidiano de descartar de forma incorrecta este residuo, trae aparejado la contaminación de recursos naturales como ríos, suelos y sistemas de saneamiento.

Sin embargo, no todo está perdido. El estudio destaca que la predisposición de la ciudadanía para reciclar es alta, siempre y cuando existan las herramientas necesarias que faciliten la separación.
Cuál es el impacto en el agua del aceite usado
Al entrar en contacto con el agua, el aceite vegetal usado forma una fina película en la superficie que dificulta el intercambio de oxígeno con el aire, lo que afecta la vida acuática, incluyendo plantas, peces y otros organismos que dependen de ese equilibrio para sobrevivir.
Este tipo de contaminación se suma a un problema más amplio. Según datos del informe de seguimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 elaborado por ONU-Agua y la Organización Mundial de la Salud (2024), alrededor del 42% de las aguas residuales domésticas no recibe un tratamiento seguro, lo que impacta directamente en la calidad del agua y en la salud de los ecosistemas.
En ese contexto, los especialistas advierten que incluso pequeñas cantidades de aceite pueden generar efectos significativos en el agua, por lo que la correcta gestión de este residuo resulta clave.
Cómo aprovechar el aceite usado y dejar de ser parte del problema
Antonella Druetta, responsable de Sustentabilidad de DH-SH, percibe una oportunidad en la cantidad de aceite vegetal usado que se genera en los hogares. “Cuando se separa correctamente en origen puede recuperarse y utilizarse como materia prima para la producción de biocombustibles, lo que permite transformar un residuo potencialmente contaminante en un recurso valioso”, señaló.
Según el tercer Reporte de Sustentabilidad de esa empresa, el reciclaje de aceite vegetal usado es hoy una de las herramientas que permite reducir significativamente el impacto que este residuo genera en la contaminación del agua.
En ese sentido, la compañía trabaja en la recolección, acondicionamiento y saneamiento del aceite usado, un proceso que incluye su filtrado y decantación para eliminar impurezas. Una vez tratado, se comercializa como materia prima para la producción de biocombustibles de segunda generación.
“Reciclá tu aceite”: el programa que evita la contaminación del agua
La empresa impulsa desde 2017 la campaña “Reciclá tu Aceite”, una iniciativa orientada a fomentar su recuperación para nuevos usos.
¿Cómo reciclar el aceite vegetal usado en casa?
- Una vez utilizado, dejar enfriar el aceite y colocarlo en un recipiente plástico limpio, seco y con tapa.
- Conservar el recipiente de plástico con tapa, para seguir agregando aceite a utilizar para frituras.
- Una vez completo el recipiente, acercarlo al punto verde más cercano para completar el proceso.
- Ese aceite, que de otra manera sería un residuo, se convierte en un recurso, por ejemplo, para la producción de biocombustible de segunda generación.













