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A medida que las personas entran en sus 40, muchas notan que la energía ya no responde como antes. No se trata solo de trabajos más exigentes, padres que envejecen o hijos que demandan más tiempo.
Según especialistas en anatomía humana, esta década coincide con procesos biológicos que vuelven más difícil sostener el ritmo cotidiano.
Michelle Spear, profesora de la Universidad de Bristol, analizó este fenómeno y sostiene que el cansancio de los 40 surge de un choque entre lo que el cuerpo puede dar y lo que la vida pide.
La energía sigue disponible, explica, pero se genera de un modo distinto al de los 20 o 30, cuando las demandas físicas eran más fáciles de sostener.
El cuerpo cambia: menos músculo, metabolismo más lento y sueño inestable
Uno de los puntos centrales es la pérdida natural de masa muscular. Desde los 30, el músculo se reduce si la persona no realiza fuerza de manera regular.
Este proceso ralentiza el metabolismo y modifica cómo el cuerpo usa la energía. Esto puede afectar directamente el descanso: dormir no se vuelve imposible, pero sí menos reparador.

A esto se suman cambios hormonales, especialmente en mujeres que atraviesan la perimenopausia. Las fluctuaciones de estrógeno y progesterona pueden alterar la temperatura corporal y la profundidad del sueño, dos factores clave para recuperar energía de forma eficiente.
Es un combo que impacta en el humor, la concentración y la capacidad de sostener rutinas largas.
Más presión laboral y más estrés: la tormenta perfecta
La ciencia coincide en que la adultez media es la etapa en la que muchas personas llegan a puestos de mayor responsabilidad. Liderar equipos, cumplir metas y tomar decisiones frecuentes aumenta el nivel de estrés. Y el estrés, a su vez, afecta la calidad del sueño y la percepción del cansancio.
Los expertos remarcan que el problema no es “envejecer”, sino acumular obligaciones. El cuerpo no está fallando: está respondiendo a un contexto más complejo.
¿Qué sucede después de los 60?
Lejos de ser un camino descendente, la curva del cansancio vuelve a estabilizarse en la tercera edad. Con la reducción de obligaciones laborales, una rutina más ordenada y mayor tiempo para hábitos saludables, muchas personas reportan mejor descanso y menos estrés.
Los especialistas destacan que el objetivo no es recuperar la energía de los 20, sino cuidar la recuperación y evitar la sobrecarga. Una combinación de fuerza muscular, buena alimentación y límites claros en la vida diaria puede revertir gran parte del agotamiento de los 40.
¿Cómo sumar energía en los 40?
Para mejorar el bienestar en esta etapa, los expertos recomiendan:
- Hacer fuerza al menos dos veces por semana, incluso con elementos simples como mancuernas pequeñas o el propio peso.
- Dormir en horarios estables, ya que el cerebro responde mejor a rutinas constantes.
- Bajar el uso de pantallas antes de dormir, para mejorar la calidad del descanso.
- No saltear comidas y priorizar proteínas, que ayudan a sostener masa muscular.
- Practicar actividades que bajen el estrés, como caminatas, respiración guiada o yoga suave.













