En el marco del 216° aniversario de la Revolución de Mayo, este lunes 25 toda la Argentina vuelve a celebrar y poner en valor la Primera Junta de Gobierno de 1810 que marcó el inicio del proceso de independencia de España.
En este sentido, es importante recordar las máximas que guiaron a los integrantes de la Primera Junta en su esfuerzo por liberar al virreinato del Río de La Plata del imperio español.
Uno de sus personajes ilustres fue Mariano Moreno: doctor en leyes, periodista y uno de los principales ideólogos e impulsores de la Revolución de Mayo, que actuó como secretario de Guerra y Gobierno de la Primera Junta.
Se destacó por promover ideas liberales y contractualistas, defendiendo el libre comercio y los derechos de los indios. Su legado no solo fue institucional: también dejó a todos los argentinos frases que, dos siglos después, siguen interpelando a la democracia.
Qué fue la Revolución de Mayo
La Revolución de Mayo fue una serie de acontecimientos revolucionarios ocurridos en Buenos Aires, capital del virreinato del Río de la Plata, durante la llamada Semana de Mayo, entre el 18 y el 25 de mayo de 1810. Un proceso breve en el calendario, pero decisivo en la historia del continente.
Estos sucesos se produjeron en el marco de la deposición del entonces rey de España, Fernando VII, por el ejército francés de Napoleón Bonaparte. La debilidad del poder español en Europa abrió una ventana histórica que los criollos del Río de la Plata supieron aprovechar con audacia.
Frente a esto, el 22 de mayo se realizó un Cabildo Abierto con unos 250 participantes que decidió destituir al virrey Cisneros. Finalmente, tras una semana de deliberación y conflictos, el 25 de mayo de 1810 el pueblo de Buenos Aires impuso su voluntad y se creó la Primera Junta de Gobierno, integrada por Cornelio Saavedra como presidente y figuras como Manuel Belgrano, Juan José Castelli y Mariano Moreno como secretario.
La Revolución de Mayo es considerada el inicio del proceso que culminó con la declaración de Independencia el 9 de julio de 1816 en el Congreso de Tucumán. Seis años de luchas, ideas y sacrificios separaron aquel 25 de mayo del acta que cambió la historia.
Quién fue Mariano Moreno y sus ideas
Mariano Moreno (Buenos Aires, 23 de septiembre de 1778 - Alta mar, 4 de marzo de 1811) fue un doctor en leyes, periodista y político rioplatense, y uno de los principales ideólogos e impulsores de la Revolución de Mayo. Pese a que murió a los 32 años, su huella se mantiene imborrable en la memoria de los argentinos.
Sus estudios en la Universidad de Charcas lo pusieron en contacto con las ideas de Montesquieu, Voltaire y Rousseau, así como con las tendencias reformadoras del derecho indiano. Esas lecturas moldearon una visión política tan lúcida como adelantada a su tiempo.
Su protagonismo en la Revolución de Mayo fue clave al asumir la Secretaría de Guerra y Gobierno de la Primera Junta. Desde allí impulsó la apertura de puertos al comercio exterior, redujo derechos de exportación y el 7 de junio de 1810 fundó La Gaceta de Buenos Aires, órgano oficial del gobierno revolucionario.
También fundó la biblioteca pública y promovió una academia de instrucción militar y matemática para los oficiales, con la convicción de que debían ser no solo valientes, sino también doctos. Moreno entendía que una revolución sin educación era una revolución a medias.
Más que un simple funcionario, Moreno intentó inventar y reforzar la representación del pueblo, buscando consolidar un nuevo orden político en medio de la guerra y la fragmentación. Fue el cerebro ideológico de una junta que debía construir un país desde cero.
Qué significa la frase de Mariano Moreno
“El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien, debe aspirar a que nunca puedan obrar mal”. Esta sentencia, escrita en plena efervescencia revolucionaria, condensa el núcleo del pensamiento político de Moreno y resuena hoy con una vigencia asombrosa.
La frase plantea una distinción clave: la virtud personal de los gobernantes no es suficiente garantía. Lo que importa son las instituciones que los limitan y los controlan. No se trata de confiar en las personas, sino de construir sistemas que impidan el abuso del poder.
Moreno no era simplemente un escriba del poder, sino alguien que documentaba y legitimaba un nuevo orden político, escribiendo en nombre del pueblo y para el pueblo. La frase refleja exactamente esa filosofía: el poder debe rendir cuentas, siempre.
Influenciado por Rousseau y el contractualismo, Moreno creía que la soberanía emana del pueblo y que el control ciudadano no es una opción sino una obligación cívica. Una idea revolucionaria en 1810 que hoy sigue siendo una deuda pendiente.
A 216 años de la Revolución de Mayo, la advertencia de Moreno interpela a la Argentina entera. En tiempos donde la confianza en las instituciones está en crisis, su pensamiento nos recuerda que la democracia se cuida con reglas, transparencia y participación ciudadana, no solo con buenas intenciones.