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En Argentina, el invierno suele combatirse con dos “viejos conocidos”: la estufa de tiro balanceado y el radiador central. Sin embargo, lo que durante décadas fue el estándar de confort hoy está bajo la lupa de los expertos en eficiencia energética.

Jordi Martí, arquitecto técnico y referente en sostenibilidad, asegura que estamos frente a una obsolescencia tecnológica. El problema no es que estos aparatos “no calienten”, sino que fueron diseñados para una arquitectura que ya no debería existir: la de las casas con filtraciones de aire y paredes sin aislamiento.

Adiós, estufa: el fin de la “fuerza bruta” térmica

Históricamente, las viviendas en Argentina se construyeron con materiales de alta inercia pero bajo aislamiento (ladrillo común, techos de chapa simples o losas sin protección). En ese escenario, el radiador era la solución de “fuerza bruta”: emitía calor a temperaturas altísimas (entre 70°C y 80°C) para compensar la energía que se escapaba por las ventanas de vidrio simple y las paredes frías.

“Los radiadores nacieron para combatir el frío de superficies que no retenían nada”, explica Martí. Pero hoy, con el avance de normativas como la Ley 13.059 en la Provincia de Buenos Aires (que exige estándares de eficiencia), la lógica cambió. En una casa moderna con DVH (Doble Vidriado Hermético) y muros con cámara de aire o aislantes (como lana de vidrio o EPS), un radiador tradicional es, muchas veces, un exceso ineficiente.

Fuente: ShutterstockOleg Opryshko

Por qué el termómetro nos miente: la importancia de la sensación térmica

Uno de los puntos más interesantes que plantea el especialista es la diferencia entre temperatura de aire y temperatura radiante.

Seguramente te pasó: el termómetro marca 22°C, pero sentís frío. Esto ocurre porque las paredes están a 12°C. El cuerpo humano pierde calor por radiación hacia las superficies frías.

  • Sistemas antiguos: calientan el aire de forma estratificada (el calor sube al techo y los pies quedan fríos).
  • Sistemas modernos: buscan que las superficies (suelo y paredes) mantengan una temperatura estable, eliminando esa “succión” de calor que sentimos al estar cerca de una ventana o pared mal aislada.

Las 3 alternativas que ganan terreno en Argentina

Ante el nuevo esquema de tarifas de gas y electricidad, la inversión en tecnología más eficiente se amortiza cada vez más rápido. Estas son las opciones que lideran el mercado:

1. Aerotermia (Bomba de calor aire-agua)

Es la evolución definitiva. Utiliza una bomba de calor para extraer energía del aire exterior (incluso si hace frío) y transferirla al agua que circula por la casa. Es hasta 4 veces más eficiente que una caldera de gas convencional. En Argentina, marcas líderes ya están instalando estos equipos que sirven tanto para calefacción como para refrigeración y agua caliente sanitaria.

2. Losa radiante de baja temperatura

A diferencia de los radiadores, la losa (o suelo) radiante distribuye el calor desde abajo hacia arriba, que es como el cuerpo humano mejor lo percibe. Al trabajar con agua a solo 35°C-40°C (la mitad que un radiador), el consumo de energía cae drásticamente.

3. Aire acondicionado Split Inverter (Modo calor)

Existe el mito de que “el aire gasta mucho”. Sin embargo, un equipo con tecnología Inverter usado en modo calor es más eficiente que una estufa eléctrica de cuarzo o un panel vitrocerámico. Al ser una bomba de calor, no genera calor mediante una resistencia (que consume mucho), sino que lo “mueve” del exterior al interior.

Adiós a la estufa a gas y el radiador: un especialista aseguró que son ineficientes y hay alternativas mucho mejores
Adiós a la estufa a gas y el radiador: un especialista aseguró que son ineficientes y hay alternativas mucho mejores

El veredicto: ¿qué hacer si tenés que reformar o construir?

La recomendación de los especialistas es clara: la mejor calefacción es la que no se usa. Antes de cambiar la estufa, la prioridad debería ser:

  1. Aislar aberturas: el uso de burletes o el cambio a aberturas de PVC/Aluminio con DVH.
  2. Inyectar aislante: en paredes de tipo “doble muro” que estén vacías.
  3. Migrar a sistemas eléctricos de alta eficiencia: la tendencia global (y local) apunta a la electrificación de la calefacción para desvincularse del gas natural, un recurso cada vez más costoso y con mayores exigencias de seguridad (evitando el riesgo de monóxido de carbono).

La estufa a gas y el radiador no van más porque pertenecen a una era de energía barata y casas mal construidas. Hoy, el confort pasa por la tecnología inteligente y el diseño bioclimático.