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Un nuevo estudio finlandés ha llamado la atención de la comunidad científica al sugerir que la maternidad podría estar asociada con un ritmo de envejecimiento biológico más lento en mujeres.

Según esta investigación, publicada en Nature Communications, la cantidad de hijos no solo influye en la experiencia de vida, sino que también podría tener un vínculo directo con procesos celulares asociados al envejecimiento.

¿Qué descubrió la ciencia sobre hijos y envejecimiento?

Los investigadores analizaron datos de miles de mujeres finlandesas, evaluando marcadores biológicos que permiten estimar la edad celular real de una persona, distinta de su edad cronológica.

Los resultados muestran una curiosa “zona óptima”: mujeres con dos o tres hijos presentaron señales de envejecimiento biológico más lento que aquellas sin hijos o con familias más numerosas.

Mamá e hija

Este patrón, descrito como una curva en forma de U, indica que tanto la ausencia de hijos como tener muchos pueden asociarse con un envejecimiento más acelerado, mientras que un número moderado de hijos parece relacionarse con una biología celular más “juvenil”.

¿Por qué dos o tres hijos?

Los autores del estudio plantean varias explicaciones posibles. Factores hormonales, como los cambios repetidos que el cuerpo experimenta durante embarazos y lactancia, podrían activar respuestas biológicas beneficiosas de reparación y regulación.

Además, aspectos sociales y de apoyo familiar —la red de vínculos que suele acompañar a familias medianas— podrían influir en el bienestar psicológico y fisiológico a largo plazo.

Investigaciones previas también habían observado efectos similares en estudios con grandes muestras de gemelas, donde la duración de la vida y la salud general tendieron a ser mejores en mujeres con dos o tres hijos, especialmente cuando la maternidad ocurrió en edades reproductivas saludables.

Cuáles son los límites del estudio

Los propios científicos subrayan que estos hallazgos no deben interpretarse como un consejo reproductivo. El estudio observacional no prueba causalidad: tener hijos no garantiza por sí mismo un envejecimiento más lento, ni implica que quienes no tienen hijos experimentarán problemas de salud.

Factores ambientales, socioeconómicos, estilos de vida y acceso a servicios sanitarios juegan papeles igualmente importantes en la longevidad.

Además, otros trabajos independientes han demostrado que una longevidad mayor puede estar influida por múltiples factores genéticos y de entorno, como el estilo de vida, la nutrición, el ejercicio físico y las interacciones sociales.

Qué más influye en el envejecimiento

La ciencia del envejecimiento se apoya cada vez más en marcadores biológicos complejos, como la metilación del ADN (el llamado “reloj epigenético”), que permiten medir cuán “viejas” son biológicamente nuestras células.

Varios estudios señalan que estrés crónico, dieta, ritmo de sueño y relaciones sociales pueden acelerar o frenar este reloj interno.