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Después de siglos oculto bajo las aguas del mar Mediterráneo, un grupo de arqueólogos logró recuperar parte de uno de los monumentos más emblemáticos de la historia.

Se trata de 22 enormes bloques de piedra pertenecientes al legendario Faro de Alejandría, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, que permanecían sumergidos frente a las costas de Egipto.

El hallazgo representa un paso clave para reconstruir digitalmente la mítica torre que durante más de 1.600 años guio a los navegantes y fue considerada una de las obras de ingeniería más impresionantes de la antigüedad.

Gracias a nuevas tecnologías, los investigadores esperan devolverle su forma original, por lo menos de manera virtual.

Hallazgo sin precedentes: recuperan bloques del Faro de Alejandría tras décadas de investigación

La recuperación de las piezas forma parte del proyecto internacional PHAROS, una iniciativa que reúne el Centro de Investigación Científica (CNRS) de Francia, el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto y la Fundación Dassault Systèmes.

Entre los elementos extraídos del fondo del Mediterráneo hay dinteles, jambas, umbrales y grandes losas de pavimento, algunas con un peso de entre 70 y 80 toneladas. Estas estructuras formaban parte de la monumental entrada y reflejaban técnicas arquitectónicas egipcias y griegas.

Aunque las ruinas del Faro de Alejandría fueron identificadas en 1968, las investigaciones submarinas comenzaron de manera sistemática en la década de 1990. En ese entonces, el arqueólogo francés Jean-Yves Empereur documentó más de 3.300 objetos, entre ellos esfinges, columnas, obeliscos y enormes bloques de granito.

Tras más de tres décadas de trabajo bajo agua, el equipo consiguió rescatar las piezas de mayor tamaño, consideradas fundamentales para comprender cómo era la estructura original.

Así será la reconstrucción de una de las Siete Maravillas del Mundo

El objetivo principal del proyecto no es reconstruir físicamente el Faro de Alejandría, sino crear un modelo digital con un nivel de detalle sin precedentes.

Durante los últimos diez años, más de un centenar de fragmentos fueron escaneados directamente en el fondo marino. Ahora, las piezas recuperadas serán sometidas a un proceso de fotogrametría de alta precisión, una técnica que permite generar modelos tridimensionales extremadamente detallados.

Luego, los especialistas analizarán cada bloque para ubicarlo en su posición original. El proceso se asemeja a resolver un rompecabezas compuesto por estructuras de hasta 80 toneladas.

Además de los restos hallados, utilizan monedas antiguas, textos históricos, ilustraciones y representaciones de la época para reconstruir con mayor fidelidad el aspecto que tenía el monumento hace más de 2,000 años.

Fuente: GEDEON Programmes/CEAlex

Cómo era el Faro de Alejandría y para qué servía

El Faro de Alejandría fue construido a comienzos del siglo III antes de Cristo, durante el reinado de Ptolomeo I Soter, y diseñado por el arquitecto Sóstrato de Cnido.

Levantado en frente del puerto de Alejandría, alcanzaba una altura superior a 100 metros, una cifra extraordinaria para la época. Su función era orientar a las embarcaciones que ingresaban a uno de los puertos más importantes del mundo antiguo mediante una gran luz visible a kilómetros de distancia.

Durante más de 1,600 años, fue la construcción realizada por el ser humano más alta del planeta y un símbolo del poder de Egipto y del desarrollo científico del período helenístico.

Su historia llegó a su fin tras una serie de terremotos, especialmente el ocurrido en 1303, que provocó daños irreparables. Con el paso del tiempo, muchas de sus piedras fueron reutilizadas para construir la Fortaleza de Qaitbay, erigida en 1477 sobre el mismo sitio que alguna vez alzó las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.