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La historia de Mick Meaney parece sacada de una película, pero ocurrió de verdad. En 1968, este obrero irlandés decidió someterse a permanecer enterrado vivo dentro de un ataúd durante más de dos meses, con el objetivo de batir un récord mundial y cambiar su destino.
El caso impactó a la prensa internacional y atrajo multitudes, aunque con el paso del tiempo quedó casi en el olvido. Décadas después, su historia volvió a despertar curiosidad por la magnitud de la hazaña y por lo que ocurrió cuando finalmente salió a la superficie.
¿Quién fue Mick Meany y por qué decidió enterrarse vivo?
Mick Meany nació en Irlanda y emigró a Inglaterra tras la Segunda Guerra Mundial en busca de trabajo. Había soñado con ser boxeador profesional, pero una lesión en una mano frustró su carrera deportiva y lo obligó a seguir trabajando como obrero de la construcción.
Un accidente laboral cambió su forma de ver la vida, ya que quedó atrapado bajo tierra por el derrumbe de un túnel.
En este punto, Meany tuvo una idea extrema. Decidió que intentaría romper el récord mundial de mayor tiempo enterrado vivo, una práctica insólita que en ese momento se había vuelto popular como espectáculo de resistencia.
Según detalló, quería alcanzar fama, figurar en el Libro Guinness de los Récords y reunir el dinero suficiente para regresar a Irlanda y asegurar el futuro de su familia.
¿Cómo fue el entierro y en qué condiciones vivió bajo tierra?
El 21 de febrero de 1968, en el barrio londinense de Kilburn, Mick Meany fue enterrado a unos 2,5 metros de profundidad dentro de un ataúd especialmente diseñado.
El féretro medía casi dos metros de largo, estaba revestido con espuma y contaba con dos tubos de ventilación por los que recibía aire, comida y objetos personales.
Durante su estadía bajo tierra, Meany podía leer diarios y libros, hablar por teléfono con el exterior y recibir visitas simbólicas. También contaba con una pequeña abertura que funcionaba como sanitario improvisado. Su alimentación incluía comidas simples, té y su inseparable cerveza negra, que ingería acostado de costado.
A pesar del encierro extremo, médicos y organizadores monitoreaban su estado de salud de forma periódica.
¿Cuánto tiempo estuvo enterrado vivo y cómo fue su salida?
El desafío se extendió mucho más de lo necesario para superar el récord previo. Mick Meany permaneció enterrado durante 61 días, cuando con 46 ya habría alcanzado la marca que buscaba romper.
El 22 de abril de 1968, su salida fue organizada como un verdadero espectáculo. Frente a una multitud y a decenas de periodistas, el ataúd fue desenterrado y trasladado a un pub cercano. Al abrir la tapa, Meany apareció visiblemente delgado, con barba, gafas oscuras y una sonrisa que reflejaba alivio y orgullo.
Los exámenes médicos confirmaron que, contra todo pronóstico, se encontraba en buen estado general.
¿Qué pasó con Mick Meany después del récord?
Aunque Meany creyó que su hazaña le traería fama y fortuna, la realidad fue muy distinta. El récord nunca fue reconocido oficialmente por el Guinness World Records y la gira internacional que le habían prometido jamás se concretó.
Poco tiempo después, otra persona superó ampliamente su marca, lo que diluyó aún más su notoriedad. Meany regresó a Irlanda sin el dinero que esperaba y su historia fue desapareciendo de los titulares.
Recién décadas después, su increíble experiencia volvió a cobrar relevancia gracias a documentales y publicaciones que rescataron uno de los episodios más extremos y desconcertantes de la historia de los récords humanos.