Las suculentas son plantas que almacenan agua en sus hojas, tallos o raíces, una característica que les permite tolerar períodos de sequía.
Sin embargo, esa capacidad también hace que necesiten un cuidado específico a la hora de regarlas: el exceso de humedad puede provocar que las raíces se pudran.
¿Cada cuánto hay que regar las suculentas?
La frecuencia del riego depende de la variedad de suculenta, la temperatura, la humedad ambiental, la iluminación y el tipo de maceta. Por eso, establecer una rutina fija puede llevar a regar de más, especialmente si la tierra todavía conserva humedad.
La Universidad de Illinois, explica que algunas suculentas pueden necesitar agua cada dos o tres semanas, aunque el intervalo varía según las condiciones de cultivo. En lugar de guiarse únicamente por el calendario, conviene comprobar si la tierra está seca antes de regar.
Esta observación es especialmente importante durante los meses fríos, cuando el crecimiento de muchas suculentas disminuye y el sustrato puede tardar más en secarse. En cambio, cuando las temperaturas son más altas y la planta recibe más luz, el agua puede evaporarse con mayor rapidez.
En ambos casos, la señal para volver a regar debe ser el estado de la tierra y no la cantidad de días transcurridos.
Cómo regar las suculentas para evitar que se pudran
Una vez que el sustrato esté completamente seco, hay que regar las suculentas en profundidad, hasta que el agua salga por los orificios de drenaje. La Universidad de Minnesota recomienda este método y aconseja dejar que la tierra se seque entre riegos.
Después de regar, es importante dejar escurrir el exceso de agua y vaciar el plato de la maceta para evitar que las raíces permanezcan en contacto con la humedad. A su vez, conviene comprobar que el recipiente tenga un buen drenaje y que el sustrato no retenga demasiada agua.
Qué maceta y qué sustrato necesitan las suculentas
Para que el riego sea efectivo, el agua debe atravesar la tierra y salir de la maceta sin quedar estancada. Un recipiente sin orificios de drenaje dificulta este proceso y aumenta el riesgo de que las raíces permanezcan húmedas durante demasiado tiempo.
La Universidad de California, recomienda utilizar mezclas de cultivo que favorezcan el drenaje y la aireación. Entre los materiales que pueden incorporarse se encuentran la perlita y la piedra pómez, que ayudan a mejorar la estructura del sustrato.
La elección de la tierra también influye en la frecuencia del riego: una mezcla muy compacta puede retener agua durante más tiempo que una porosa. Por eso, conviene utilizar un sustrato formulado para cactus y suculentas o preparar una mezcla que facilite la circulación del agua.
Cómo reconocer si una suculenta tiene exceso de agua
Aunque el drenaje y la frecuencia del riego ayudan a prevenir problemas, también es importante observar el aspecto de la planta. Las hojas amarillas, blandas o translúcidas, la caída de hojas y los tallos con textura pastosa pueden indicar que recibió más agua de la que necesita.
La Universidad Estatal de Iowa, identifica las hojas amarillentas y blandas, los tallos pastosos y la caída de hojas entre los signos asociados al exceso de riego. Estos síntomas deben evaluarse junto con el estado del sustrato, ya que no siempre tienen una única causa.
Si la tierra continúa mojada y la planta presenta alguno de estos signos, lo primero es suspender el riego hasta que el sustrato se seque y comprobar que el agua pueda salir correctamente de la maceta. Si las raíces están oscuras, blandas o descompuestas, puede ser necesario retirar la planta, eliminar las partes podridas con una herramienta limpia y trasplantarla a un sustrato nuevo y seco.