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Las conservas de mariscos son una alternativa práctica para quienes buscan alimentos de larga duración y listos para consumir.

Sin embargo, especialistas advierten que no todos los productos disponibles en las góndolas ofrecen las mismas garantías y que, antes de llevarlos, es fundamental revisar cómo se presentan.

En el caso de los camarones, langostinos, mejillones y calamares, los expertos desaconsejan comprar aquellos que se comercializan en latas o envases con golpes, abolladuras, óxido o cualquier signo de deterioro.

Estas imperfecciones pueden comprometer la hermeticidad del envase y aumentar el riesgo de contaminación del alimento.

Camarones, langostinos, mejillones y calamares: por qué recomiendan no comprar estas conservas en el supermercado si están en este estado

Por qué no conviene comprar conservas con latas abolladas o dañadas

Los alimentos en conserva son sometidos a un proceso de esterilización que elimina microorganismos y permite conservarlos durante meses o incluso años. Sin embargo, para que ese procedimiento sea efectivo, el envase debe mantenerse completamente sellado.

Cuando una lata presenta abolladuras profundas, especialmente cerca de las uniones o de la tapa, puede haberse alterado el cierre hermético. En esos casos existe la posibilidad de que ingresen bacterias, aire o humedad, favoreciendo el deterioro del producto.

Además de las abolladuras, también se recomienda evitar las conservas que presenten:

  • Óxido o corrosión en la superficie.
  • Pérdidas de líquido.
  • Latas infladas o deformadas.
  • Perforaciones o fisuras.
  • Etiquetas deterioradas que impidan verificar el origen o la fecha de vencimiento.

Los riesgos de consumir una conserva en mal estado

Uno de los principales peligros asociados a una conserva dañada es el desarrollo de bacterias como Clostridium botulinum, responsable del botulismo, una enfermedad poco frecuente pero potencialmente grave.

Si bien los casos son excepcionales gracias a los controles sanitarios, los especialistas insisten en que nunca debe consumirse un alimento en conserva si, al abrirlo, presenta alguna de estas características:

  • Olor desagradable o diferente al habitual.
  • Salida de gas al abrir la lata.
  • Espuma o burbujas.
  • Cambios de color.
  • Textura viscosa o anormal.

Ante cualquiera de estas señales, lo más seguro es desechar el producto sin probarlo.

Cómo elegir conservas de mariscos de forma segura

Para reducir riesgos, los especialistas aconsejan comprar conservas únicamente en supermercados y comercios habilitados, donde se respeten las condiciones de almacenamiento y la cadena de comercialización.

Antes de pagar, conviene revisar cuidadosamente el envase y verificar que:

  • La lata esté limpia, sin golpes ni deformaciones.
  • No presente óxido ni pérdidas.
  • La fecha de elaboración y vencimiento sea legible.
  • El envase no esté hinchado.
  • La marca cuente con la información obligatoria del fabricante.

Una vez abierta la conserva, el contenido no debe permanecer dentro de la lata. Lo recomendable es trasladarlo a un recipiente de vidrio o plástico con tapa, conservarlo en la heladera y consumirlo dentro de las siguientes 24 a 48 horas para mantener su calidad e inocuidad.